Toronto, Canadá.

 

La transformación de pastizales en campos de cultivo, el cambio climático, así como la pérdida de biodiversidad, están degradando gravemente esos terrenos, lo que amenaza el suministro de alimentos de miles de millones de personas, advirtió un informe de la ONU dado a conocer este martes.

El Informe Temático sobre Pastizales y Pastores, elaborado por la Convención de la ONU para Combatir la Deserficación (UNCCD en inglés), advierte que hasta un 50 % de las tierras de pastoreo están degradadas.

En conjunto, los pastizales (terrenos compuestos en su mayoría por prados naturales utilizados por el ganado y animales silvestres para su alimentación y que también incluyen sabanas, tierras de matorrales, humedales, tundras y desiertos) constituyen el 54 % de la masa terrestre, unos 80 millones de kilómetros cuadrados.

Además, generan una sexta parte de los alimentos del mundo y suponen una tercera parte de las reservas de carbono del planeta.

La ONU calcula que alrededor de 2.000 millones de personas, desde pastores con pequeñas explotaciones a rancheros y granjeros, dependen de los pastizales.

Además, 1.000 millones de animales en más de 100 países son mantenidos por pastores y ganaderos, que proporcionan alrededor del 10 % de la carne que se consume así como productos lácteos, lana y materiales de cuero.

Por ejemplo, en estados del África occidental, la ganadería emplea hasta un 80 % de la población. En Asia central y Mongolia, el 60 % del territorio es utilizado como pastizales para ganado, actividad de la que dependen una tercera parte de la población.

En otros países, la ganadería es una actividad económica esencial: en Etiopía, supone el 19 % del Producto Interior Bruto (PIB) del país mientras que Brasil produce el 16 % de toda la carne de vacuno del mundo, con un valor en 2019 de 7.600 millones de dólares.

Por otra parte, el 25 % de la producción mundial de carne de vaca y el 10 % de leche provienen del sector ganadero de Sudamérica.

El informe destacó que la transformación en regiones áridas de pastizales naturales a zonas de cultivo, precisamente para incrementar la seguridad alimentaria de la población, está causando el efecto contrario al degradar el terreno y reducir la producción agrícola.

En estos momentos, sólo el 12 % (unos 9,5 millones de kilómetros cuadrados) de los pastizales están protegidos.

Los pastizales más castigados son los de Asia central, China y Mongolia, seguidos por los de África del Norte y el Oriente Próximo, el Sahel y África occidental

El secretario ejecutivo de UNCCD, Ibrahim Thiaw, señaló en un comunicado que mientras la tala de un árbol centenario provoca una respuesta emocional, «la conversión de pastizales ancestrales sucede en silencio y genera escasa reacción pública».

«Tristemente, estos amplios territorios y los pastores y ganaderos que dependen de ellos son normalmente subestimados», añadió Thiaw.

El informe, redactado por más de 60 expertos de 40 países y cuyo principal autor es el biólogo español Pedro María Herrera Calvo, recomienda la protección del pastoreo de ovejas, cabras, vacas, caballos, camellos, yaks, llamas y otros herbívoros domesticados así como especies semidomesticadas como el bisonte y el reno.