Plumas NCC | Participación ciudadana dentro de la acción climática local

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Por: Alina Aguilar (Costa Rica).

Dando continuidad a la columna anterior “Participación como variable influyente en la gobernanza climática local”, cabe profundizar ciertos aspectos que deben ser considerados dentro de la variable de “participación social”, con el propósito de dirigirla hacia la acción climática pronta y efectiva.  

Primero, debe tenerse claro que la participación ciudadana, no debe ser una opción por parte de las organismos gubernamentales, la misma debe estar implícita en todo proceso y nivel de gobernanza, sobre todo si es para el abordaje del cambio climático; no sólo por ser parte esencial del desarrollo, sino por ser un derecho humano reconocido a nivel internacional por cuanto, el Estado debe velar por su cumplimiento y crear los espacios y mecanismos que permitan a las personas participar en los asuntos públicos que le involucran. 

La participación ciudadana, desde el marco internacional frente a la acción climática, se retoma en el artículo 12 del Acuerdo de París, donde se indica que los países “deberán cooperar en la adopción de las medidas que correspondan para mejorar la educación, la formación, la sensibilización y participación del público y el acceso público a la información sobre el cambio climático, teniendo presente la importancia de estas medidas para mejorar la acción en el marco del presente Acuerdo”. 

Esto quiere decir que los países, tanto a nivel nacional, regional, subnacional como local, deben contemplar dentro de los procesos de construcción de políticas públicas, planes, programas y proyectos relacionados al cambio climático, la participación ciudadana

Dentro de la acción climática, la participación ciudadana deber ser una participación del público que se involucra en la toma de decisiones políticas, lo que quiere decir que debe ser activa y real, trasciende más allá de solo la información y consulta y pasa al tercer nivel de la participación, descrito por Guillén, et al., 2009 en el documento “Origen, espacio y niveles de participación ciudadana”, donde el Estado involucra a los ciudadanos en la elaboración de políticas públicas, o el cuarto nivel, donde el grupo de ciudadanos interactúa con el Estado en la toma de decisiones o busca la solución al problema determinado.

Los casos descritos en la columna “Participación como variable influyente en la gobernanza climática local” mezclan el tercer y cuarto nivel de participación, trabajando así en la construcción de una gobernanza climática local y generando distintas interacciones bajo un modelo de tetra hélice: sector público, empresa, academia y sociedad civil.  

Otro de los aspectos importantes que deben ser considerados dentro de la participación para la acción climática, es ser pluralista e inclusiva, esto quiere decir que todos los procesos de desarrollo de política pública asociados al cambio climático dentro del espacio local, deben contemplar la participación y representatividad de los distintos actores, hablándose de organizaciones no gubernamentales, sector público y privado, grupos de mujeres, de jóvenes, afrodescendientes, poblaciones indígenas, grupos minoritarios, personas con discapacidad y todo aquel grupo que ha sido históricamente excluidos de la toma de decisiones y la planificación local. 

Desde el espacio local la inclusión y representatividad de los actores dependerá de las características de cada territorio y su contexto de desarrollo, para ello resulta clave considerar un mapeo de actores sociales, que permita tener un panorama claro de quienes son esos actores que se encuentran dentro del espacio local correspondiente, obteniendo así las visiones y perspectivas de los distintos sectores y grupos sociales. 

La participación desde la acción climática local, es un amplio espectro, donde no sólo se trata de involucrar y contabilizar la mayor cantidad de personas en los procesos. Para su progreso y efectividad en el cumplimiento de los objetivos trazados a nivel local, se requiere  contar con una población informada, concientizada y educada en el tema; para ello las instituciones deben establecer mecanismos como, el acceso a la información de forma abierta, oportuna y comprensible, así mismo acompañarse del principio de transparencia y rendición de cuentas. Aspectos que serán abordados en una próxima columna. 

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Ali­na es Li­cen­cia­da en In­ge­nie­ría en Ges­tión Am­bien­tal. Des­de 2012, ha tra­ba­ja­do como in­ves­ti­ga­do­ra y ex­ten­sio­nis­ta en te­mas de go­ber­nan­za cli­má­ti­ca y po­lí­ti­cas pú­bli­cas, en el mar­co del pro­yec­to “Es­tra­te­gias par­ti­ci­pa­ti­vas de cam­bio cli­má­ti­co a ni­vel lo­cal” de la Uni­ver­si­dad Na­cio­nal de Cos­ta Rica. Ha tra­ba­ja­do como vo­lun­ta­ria, maes­tra, con­sul­to­ra y ase­so­ra en te­mas de cam­bio cli­má­ti­co, edu­ca­ción am­bien­tal, ges­tión de re­si­duos, en la Car­ta de la Tie­rra, en­tre otros. For­ma par­te de la ONG Ruta del Cli­ma.

Noticiero Científico y Cultural Iberoamericano – Noticias NCC
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