Argentina

Recicladores urbanos nucleados en cooperativas realizan en la ciudad argentina de Buenos Aires una tarea social y ambiental a partir del tratamiento de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). De acuerdo con datos de la Secretaría de Ambiente y Conservación de Recursos Naturales de la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina se generan 517 mil toneladas de RAEE cada año, mientras que estimaciones del gobierno capitalino dan cuenta de que cada habitante genera 11 kg de RAEE al año. En ese marco, distintas cooperativas porteñas realizan una labor que conjuga lo social y lo ambiental al recolectar ese tipo de residuos, separándolos en algunos casos para entregarlo a entidades como bibliotecas populares o desarmándolos en los casos que no pueden volver a utilizarse. Una de esas cooperativas se denomina Reciclando Trabajo y Dignidad, fundada en el año 2015 y ubicada en el barrio de Villa Soldati, al sur de la ciudad, donde uno de sus referentes, Roberto Felicetti, explicó a esta agencia la historia de la entidad y la tarea que se lleva a cabo:

“La idea que tuvimos en un primer momento era realizar un servicio vinculado a las empresas, ¿no?, que son los grandes generadores y que nos podía permitir una cantidad de volumen para hacer sostenible el desarrollo de la cooperativa”.

Felicetti, sociólogo de profesión, dijo que en la capital argentina hay 12 cooperativas que realizan, participan y tienen a cargo el sistema de recolección diferenciada de los RAEE, que de acuerdo con la normativa local están sujetos a un manejo especial por sus características de potencial peligrosidad, nocividad o toxicidad, y deben sujetarse a programas y planes de manejo específicos.

“Cuando empecé este trabajo con uno o dos compañeros más, estábamos todos desocupados. Acá hay una buena cantidad de compañeros que estaban desocupados en el momento que se incorporaron. Hay chicos jóvenes. Bueno, ahora ya todos tienen seis, siete, ocho años de que estemos acá juntos. Y estamos procesando una cantidad de 110, 120 toneladas mensuales de RAEE”.

La tarea de las cooperativas porteñas aprovecha también el compromiso de vecinos que acercan los RAEE a puntos verdes móviles o a puntos verdes fijos con atención personalizada, pero también incluye visitas a puntos de recepción privados, como grandes empresas, para recuperar materiales reciclables o, en su defecto, para tratar de disminuir el efecto negativo que podrían generar en el ambiente algunos insumos. (Xinhua).