Panamá.

 

Con el proyecto durante estos 4 años se aspira a transformar 4 mil 500 hectáreas. La idea es que cada una de estas fincas que han decidido transformar la forma en que se realizaba la ganadería genera un paisaje, un paisaje diferente, en el que hay menos contaminación.

“¿De qué nos vale tener una ganadería extensiva o semiextensiva si en el verano no tenemos agua? Entonces hay que pagar a otros productores que sí tienen agua para que nuestras vacas no se mueran”, dice la profesora Isabel Castro.

“Les tengo esperanza porque realmente el productor o la persona de campo, él aprende mucho a golpes y ya tiene tantos golpes, y sé que hay muchos abiertos al cambio. Y ese cambio va a ser muy positivo, eso va a mejorar”, concluye Victor Peña, presidente de la asociación.

 

(ALBATROS MEDIA).