Panamá.

 

Las abejas también tienen que tomar una decisión crucial: quedarse en el nido ayudando a su madre o marcharse para crear su propia colonia. Ahora se sabe que esa elección no depende sólo del instinto. Las reinas de la abeja Megalopta genalis emiten feromonas que envían un mensaje químico a sus hijas: quedarse merece la pena.

Los científicos siguieron durante años a cientos de abejas en Panamá y analizaron las sustancias químicas presentes en sus cuerpos. Descubrieron que las feromonas cumplen dos funciones: primero, retrasan el desarrollo reproductivo de las hijas y, además, informan sobre el buen estado de salud y capacidad reproductiva de la reina.

Cuando esa señal química es intensa, las hijas tienen más probabilidades de permanecer en el nido como ayudantes. Este hallazgo ayuda a explicar cómo pudo surgir la cooperación en las primeras sociedades de insectos. Según los investigadores, la comunicación química habría sido una pieza clave para que las colonias evolucionaran hasta convertirse en las complejas sociedades que conocemos hoy.

 

(SINC).