España.

La Universidad de Valencia (UV) lidera un reciente estudio que aporta nuevas evidencias sobre el papel de los antioxidantes en los tratamientos de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

“La EPOC es una enfermedad respiratoria crónica que no tiene cura y que afecta a millones de personas a lo largo de todo el mundo. Tradicionalmente se ha asociado el desarrollo de la EPOC al hábito tabáquico, a la exposición a determinadas sustancias medioambientales y laborales y lo que sí sabemos durante desde hace muchos años, es que el estrés oxidativo está implicado tanto en lo que es el desarrollo como el inicio de la enfermedad como el tratamiento a las diferentes terapéuticas que hay en la actualidad”, contó Francisco Dasí, profesor titular del Departamento de Fisiología de la Universidad de Valencia (UV).

Los resultados, publicados en la revista científica Antioxidantes, permiten identificar elementos clave para mejorar las terapias de esta afección.

“El proyecto surge a partir de un trabajo de fin de máster de un alumno de enfermería. La principal novedad de este trabajo es que hemos realizado un estudio sobre diferentes sustancias antioxidantes y no nos hemos basado en una única sustancia antioxidante. Todas las rutas de regulación redox que se llaman son muy complejas, no hay una única vía y lo que pensamos que está ocurriendo en la actualidad es que se están utilizando sustancias antioxidantes sin fijarnos específicamente en cada uno de los pasos de estas vías. Esa podría ser una de las explicaciones por las cuales, a pesar de que conocemos que el estrés oxidativo está implicado en la fisiopatología de la EPOC, en este caso, no hay todavía ninguna terapia antioxidante que se esté utilizando en la clínica”, detalló.

De las conclusiones se desprende también que las intervenciones que combinan antioxidantes con la práctica de ejercicio físico presentan mejores resultados.

“El principal hallazgo, si queremos decirlo así, es que una de las sustancias, la N-acetilcisteína, reduce lo que se conoce como exacerbaciones en alrededor del 20%. Esto, si además se asocia a otras sustancias como el propóleo con capacidad antioxidante, la realización de ejercicio físico, pues todo eso parece que va a mejorar en el sentido de que va a reducir esas exacerbaciones que es, digamos, un empeoramiento de la enfermedad del paciente.

Estamos en estudios preclínicos. Entonces, aquí sí que creo que es importante decir que todo esto tiene que estar siempre mediado a través de los médicos. No hay que automedicarse”, agregó.

El estudio se plantea como una línea de investigación prometedora y refuerza la necesidad de continuar desarrollando estrategias para mejorar los tratamientos de la enfermedad.

(Universidad de Valencia / UV)