Por: Du­rruty de Alba (Mé­xi­co).

La Academia nombró responsable de la expedición a Jean-Baptiste Chappe d’Auteroche, quien tenía la experiencia de haber ido a Siberia a observar el tránsito de 1761.

Marco Arturo Moreno Corral, Astronomía en la Baja California, IA-UNAM, Ensenada (2010), p. 47

 

En estos días circuló información y fue posible apreciar lo que técnicamente se denomina conjunción de los planetas Júpiter, Saturno, Marte y Venus, popularmente conocida como “alineación planetaria”, fenómeno posible gracias a que los planetas de nuestro Sistema Solar se formaron en un mismo plano donde originalmente había un disco de material protoplanetario (gas y polvo), parte de la nube que dio origen al Sol, pero que no se incorporó al mismo.

Al ocupar la Tierra el tercer lugar en las órbitas de los planetas, en torno a nuestra estrella más cercana, es posible la ocurrencia de otras “alineaciones” más raras, las cuales podemos percibir cuando acontezcan con los debidos cuidados e involucran a los llamados planetas interiores Mercurio y Venus.

Si en un mismo plano coinciden el Sol y alguno de los planetas mencionados más la Tierra, se produce un tránsito, esto es el planeta de que se trate observado desde la Tierra cruza el disco aparente del Sol en secante; los de Mercurio son más frecuentes ocurren entre 13 y 14 por centuria en tanto que los de Venus son más raros, acontecen en pares separados entre sí ocho años y cada par separado del previo o del siguiente 121 años y medio ó 105 años y medio, y en su momento éstos últimos fueron el único método directo para determinar la distancia entre la Tierra y el Sol.

(Foto: Durruty J. de Alba Martínez)

De ahí que los astrónomos de la antigüedad emprendieran difíciles y riesgosas expediciones para observarlos y registrarlos cuando ocurrían. Uno de ellos fue el abate francés Jean-Baptiste Chappe d’Auteroche (1728-1769), quien tuvo la fortuna de observar los dos tránsitos de Venus de su centuria: 1761 y 1769, para el primero de ellos y ya como astrónomo adjunto de la Académie des Sciences de París, según refiere su biógrafo Richard Baum (Biographical Encyclopedia of Astronomers, Springer (2014), p. 409), dirigió la expedición francesa a Tobolsk, Siberia donde el fenómeno fue exitosamente observado, y apunta Baum: “El monumental registro de tres volúmenes de la expedición de Chappe, Voyage en Sibérie, también incluye observaciones sobre Rusia y su clima, recursos naturales, flora y fauna, progreso en las artes y las ciencias, y costumbres sociales” (Op. Cit.), lo que nos habla de la vocación por difundir el conocimiento en su sentido más amplio de su autor.

En su compacta, aunque muy documentada obra Astronomía en Baja California (UNAM, Ensenada 2010), el muy estimado maestro Marco Arturo Moreno Corral, astrofísico con una profusa obra en la historia de su disciplina al abordar el tránsito de Venus del 3 de junio de 1769 visible desde México, nos menciona que a la expedición francesa dirigida por Chappe se adjuntaron los españoles Vicente Doz y Salvador Medina y sobre el equipo nos dice: “La dotación instrumental que llevaron los comisionados de la Academia Francesa fue notable y estuvo formada por lo mejor que había en el mercado europeo en ese momento” (Op. Cit. p.48), lograron instalarse en el estero de San José del Cabo, ahora Baja California Sur.

(Foto: PBA Galleries)

En un artículo recientemente publicado (https://bibliographica.iib.unam.mx/index.php/RB/article/view/285/532), el maestro Moreno analiza un grabado que muestra el instrumental astronómico utilizado por Felipe Zúñiga Ontiveros para observar el mismo tránsito de Venus, pero desde la ciudad de México.

La expedición dirigida por Chappe fue trágicamente exitosa, si bien lograron registrar el fenómeno, varios miembros de la misma fallecieron a causa de una probable fiebre amarilla, entre ellos Chappe, los sobrevivientes llevaron los papeles del abate a París donde las memorias de la expedición fueron publicadas en 1772 por Jean Cassini, un ejemplar de la edición en inglés de 1778 fue subastada hace unos años en San Francisco por 510 dólares.

(Foto: IA-UNAM Ensenada)

Gracias al astrofísico mexicano Manuel Álvarez y Graciela Albert tenemos una traducción al español que ellos hicieron de la memoria de la expedición de Chappe (https://www.astrosen.unam.mx/divulgacion/libros/18-ABAD-CHAPPE-10abr12.pdf), enriquecida con materiales para entender el contexto histórico y el valor científico del trabajo realizado por los franceses, observaciones que también hicieron mexicanos como lo apunta el maestro Moreno en el estudio introductorio respectivo.

Finalmente, no olvidemos que gracias a los tránsitos de Venus de 1874 y 1882 se establece la astronomía profesional moderna en las ciudades de México y Guadalajara respectivamente.

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Du­rruty Je­sús de Alba Mar­tí­nez es li­cen­cia­do en Fí­si­ca ads­cri­to al Ins­ti­tu­to de As­tro­no­mía y Me­teo­ro­lo­gía (IAM) de la Uni­ver­si­dad de Gua­da­la­ja­ra (UdeG), de­di­ca­do a la di­vul­ga­ción e his­to­ria de la cien­cia. Des­de 1990 es­cri­be so­bre di­chos te­mas en dis­tin­tos me­dios de co­mu­ni­ca­ción de Ja­lis­co, Mé­xi­co. Es miem­bro de la So­cie­dad Me­xi­ca­na de Fí­si­ca, la So­cie­dad Me­xi­ca­na de His­to­ria de la Cien­cia y la Tec­no­lo­gía, del De­par­ta­men­to de Es­tu­dios His­tó­ri­cos de la Ar­qui­dió­ce­sis de Gua­da­la­ja­ra y de la Red Me­xi­ca­na de Pe­rio­dis­tas de Cien­cia.