Anabel Casillas y Ricardo García

Plumas NCC | Corazón galáctico

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Por: Ri­car­do Gar­cía y Anabel Ca­si­llas (Mé­xi­co).

Desde que existe la historia escrita, los seres humanos han volteado hacia las estrellas, maravillados por ellas e imaginando lo que se encuentra más allá de lo que sus ojos pueden ver. El movimiento del sol y la luna, así como los cambios que ocurrían en esa miríada de puntitos rojizos y azulados regían las temporadas de cosecha, de siembra y hasta los sacrificios (en algunas ocasiones humanos) que tenían que realizarse para mantener contentos a los dioses. 

Hoy en día, y gracias a la impresionante tecnología astronómica desarrollada en los últimos tiempos, nos es posible conocer más y más sobre los confines del universo. Y es gracias a brillantes científicas como la doctora Érika Benítez Lizaola.

La doctora Érika es especialista en variabilidad de núcleos activos de galaxias, adscrita al departamento de astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México, además de ser miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y de la Unión Astronómica Internacional.

Ella se encarga de estudiar objetos estelares que escapan a las más aventuradas suposiciones que pudiéramos hacernos con respecto al cosmos: ella estudia los núcleos de sus galaxias, los cuásares que en algunos de ellos habitan y las interacciones que tienen con las estrellas que los circundan. 

“Cuando se hacían los cálculos sobre el brillo de estos objetos no nos daban las cuentas: eran más brillantes de lo que deberían de ser. Estos se ubican en los centros galácticos y están relacionados con la presencia de un agujero negro supermasivo, es decir, agujeros negros con masas de más de un millón de soles como el nuestro”, dijo la doctora Érika Benítez. 

Pero estos impresionantes objetos están mucho más cerca de lo que pensamos. “En el centro de nuestra galaxia existe un agujero negro supermasivo, llamado Sagitario A* (nota: se escribe con asterisco) aunque no está activo como tal, pero sí pensamos que ha tenido actividad en el pasado, es decir, pasó por fases de actividad”, comentó la doctora Érika Benítez.

Si bien el agujero negro en nuestro vecindario galáctico no tiene un disco de acreción (de materia incandescente) acelerándose vertiginosamente hacia el horizonte de eventos (a partir de donde la materia ni la luz pueden escapar), nos es posible observar objetos activos situados a millones de años luz de distancia, y saber cómo fue el pasado de nuestra propia galaxia y así entender de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Si quieres escuchar la entrevista completa, está disponible en http://radio.udg.mx/ 

¡Nos leemos en la próxima ocasión!

*Anabel Casillas y Ricardo García son divulgadores de la ciencia. A través del programa radiofónico Ultravioleta, visibilizan el trabajo de las mujeres científicas a las que la historia en ocasiones no hace justicia.

Para conocer más sobre mujeres que hacen ciencia, te invitamos a escuchar nuestro podcast, Ultravioleta, visitando www.radio.udg.mx o escríbenos a nuestro Twitter, @UltravioletaFM. 

Noticiero Científico y Cultural Iberoamericano – Noticias NCC
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