Brasil.

Antes de llegar a las vitrinas de los gigantes de moda como Zara o H&M, pantalones, shorts, camisas o calcetines son producidos con algodón ligado a la deforestación, el acaparamiento de tierras y la violación de derechos humanos en Brasil, según denuncia una investigación de la oenegé británica Earthsight.

Aunque muchas prendas llevan la etiqueta de producción sostenible, el informe revela la conexión entre los cultivos de Brasil, cuarto productor mundial de algodón, y las marcas europeasEarthsight analizó imágenes satelitales, registros de envíos, archivos públicos y visitó las regiones productoras para seguir el recorrido de 816.000 toneladas de algodón.

Envío de algodón a Asia

El algodón se producía específicamente para ocho empresas asiáticas que, entre 2014 y 2023, fabricaron alrededor de 250 millones de artículos al por menor en países como China, Vietnam, Indonesia, Turquía, Bangladés y Pakistán. Muchas de las compañías abastecían a marcas como H&M y Zara, entre otras, según el reporte.

«Es impactante ver los vínculos entre marcas globales muy reconocidas, que aparentemente no se esfuerzan lo suficiente por tener un control sobre estas cadenas de suministro, saber de dónde viene el algodón y qué tipo de impacto causa», dice a DW Rubens Carvalho, responsable de Investigación sobre Deforestación de Earthsight.

Deforestación y acaparamiento de tierras

El algodón se produce principalmente en el oeste del estado de Bahía, en Cerrado, una región inmersa en una sabana tropical rica por su biodiversidad. La vegetación de la zona suele arrasarse ilegalmente para dar espacio a campos de cultivos, y según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil, la deforestación allí se ha duplicado en los últimos cinco años.

El nuevo informe denuncia que SLC Agrícola, responsable del 11 por ciento de las exportaciones de algodón de Brasil, ha destruido tierras de sabana equivalentes a 40.000 campos de fútbol en los últimos 12 años. En 2020, la también productora de soja fue nombrada por el think tank estadounidense Chain Reaction Research como la mayor deforestadora del bioma.

A requerimientos de DW, SLC dijo que «todas las conversiones de SLC de la vegetación nativa se produjeron dentro de los límites establecidos por la ley». Otro grupo analizado en detalle es Horita, al que Earthsight acusa de violentas disputas por la tierra con las comunidades tradicionales. El grupo Horita no respondió a DW.

Críticas a iniciativa Better Cotton

«El algodón que vinculamos a los abusos contra los derechos de la tierra y el medio ambiente en Bahía tiene la certificación Better Cotton», dice el informe de Earthsight.

Lanzado en 2009 por la industria de la moda y organizaciones como WWFBetter Cotton creó un sello para certificar el origen seguro de la materia prima. Según la iniciativa, hay 370 explotaciones certificadas en Brasil en colaboración con la Asociación de Productores de Algodón del país (Abrapa).

Better Cotton, con sede en Suiza, dijo a DW que necesita tiempo para analizar los resultados y aplicar cambios si es necesario: «Las cuestiones planteadas [por el informe] demuestran la acuciante necesidad de apoyo gubernamental para abordar los problemas sacados a la luz y garantizar una aplicación justa y efectiva de la ley».

Respuesta de los gigantes europeos

En tanto, H&M declaró a DW que «las conclusiones del informe son muy preocupantes» y que se toma el asunto muy en serio: «Estamos en estrecho diálogo con Better Cotton para seguir el resultado de la investigación y los próximos pasos que se darán para reforzar y revisar su norma».

Por su parte, Zara declaró a DW que también se toma «muy en serio las acusaciones contra Better Cotton» y exige que la certificadora comparta el resultado de su investigación lo antes posible.

Inditex, propietaria de Zara, exigió más transparencia y aclaraciones sobre el proceso de certificación de Better Cotton. Inditex no compra algodón directamente a los proveedores, sino que las empresas que lo producen son auditadas por certificadoras como Better Cotton.

Rubens Carvalho, de Earthsight, pide mayores medidas: «El algodón sigue estando mal regulado en los mercados europeos. Necesitan regular su consumo y desvincularlo de los impactos ambientales y humanos negativos. Necesitan normativas serias que castiguen el incumplimiento. Esto aumenta la presión sobre los productores», concluye.