México.
Para mejorar las estrategias de preservación y recuperación de los océanos, científicos en el área impulsan alternativas integrales que mejoren no solo el bienestar de la naturaleza, sino también el de las comunidades costeras. La propuesta son las Áreas de Prosperidad Marina (APMs).
“La ciencia ahora habla de no solamente las Áreas Protegidas Marinas, sino las Áreas de Prosperidad Marina. ¿Y por qué ajustar ese concepto, ese enfoque? Porque la protección solamente se refiere a la parte ecológica, pero la prosperidad se refiere también a la parte humana, al bienestar social y también al financiamiento que tenemos que poner en estos proyectos para que todo funcione. No solamente la restauración ecológica, sino también la restauración del bienestar social”.
Las Áreas de Prosperidad Marina son una herramienta de regeneración de ecosistemas que funciona de manera coordinada con la sociedad civil, las autoridades, la comunidad científica y la inversión en economías azules con estructura y planeación. La idea central es dejar de sobreexplotar los recursos oceánicos y dar un respiro a los organismos marinos en condiciones vulnerables.
“Hay un ejemplo en México que yo he trabajado y estudiado por mucho tiempo, se llama Cabo Pulmo, es un pequeño pueblo en el Golfo de California y los pobladores decidieron hace 30 años dejar de pescar en su arrecife. Se dieron cuenta que estaba sobrepescado, se dieron cuenta que ya no había muchos beneficios que obtener de su arrecife y empezaron a enfrentar unas situaciones muy difíciles. Por lo tanto, decidieron dejar descansar el ecosistema. Y 10 años después la vida marina había regresado como es sin precedentes. Es uno de los ejemplos de conservación marina no solamente en México, sino en el mundo, que demuestra que si dejamos el suficiente tiempo a estos ecosistemas sin pescar, sin sobreexplotar, se van a recuperar”.
De acuerdo con el investigador del Instituto de Oceanografía Scripps, Octavio Aburto, se reflejan cambios notables en los primeros cinco años sin intervención humana en un ecosistema. Entre ocho y diez años, el ecosistema prospera y, en 15 o 20 años, la comunidad marina estaría dando un salto hacia condiciones originales de salud.
“Estamos viendo comunidades marinas, biodiversidad marina restaurada casi al 100 %. Es un nivel de salud casi como las condiciones prístinas del ecosistema”.
¿Y qué hacemos con las economías costeras durante al menos una década? La sinergia entre la sociedad, las autoridades y las inversiones en economía azul garantizarían una recuperación ecológica permanente, a través de nuevas actividades socioeconómicas a corto plazo que pondrían de relieve el bienestar social.
“Lo que es más importante es tener voluntad política, que la gente entienda que si eso no pasa va a haber mayor degradación, no solamente en el ambiente, sino también en las sociedades”.
¿Y cuál es la ruta para marcar la pauta? Un artículo publicado en la revista científica Frontiers detalla la experiencia de Cabo Pulmo en el Golfo de California, aporta datos y proporciona un marco estratégico que permitiría replicar el proyecto de manera similar en otras áreas.
Reconocer la relación simbiótica que existe entre la sociedad y la naturaleza es clave para la regeneración de nuestros ecosistemas y mantener el bienestar de nuestras sociedades.
Denisse Godínez / NCC Iberoamérica.
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