Brasil.

Cualquiera que recorra la zona de Rua do Porto, en Piracicaba, puede encontrarse con uno de los edificios más emblemáticos y enigmáticos de la ciudad: el Palacete da Boys, una histórica mansión que conserva parte del legado arquitectónico, industrial y cultural de la región.

Ubicado en un amplio espacio verde, el inmueble se encuentra cerca de los antiguos almacenes de una fábrica textil y del actual corredor de restaurantes y bares a orillas del río que da nombre a la ciudad.

Detrás de este proyecto estuvo Luiz Vicente de Souza Queiroz, empresario y mecenas de la  Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (ESALQ), institución precursora de la Universidad de São Paulo (USP). Además de la fábrica textil, también impulsó la construcción de la mansión y de la central eléctrica que actualmente alberga el  Museo del Agua.

Cuando fundó la fábrica era un joven de apenas  24 años, recién llegado de Europa. Tras inaugurar la industria en  1876, decidió construir una residencia inspirada en la arquitectura francesa, muy popular en aquella época, como preparación para su matrimonio con  Ermelinda «Tony», una joven de la alta sociedad de Río de Janeiro.

Aunque la boda ya se había celebrado, la mansión no estuvo lista sino hasta  1882, ya que durante 1881 aún continuaban los trabajos de amueblado y acabados.

Uno de los momentos más memorables de la residencia ocurrió en  1883, cuando recibió a la  princesa Isabel, al  conde d’Eu y a sus tres hijos. La visita sorprendió a los habitantes de Piracicaba gracias a una moderna instalación eléctrica que iluminó tanto la mansión como sus jardines y la fábrica, un avance tecnológico poco común para la época.

Toda la ciudad acudió a contemplar aquella innovación impulsada por Luiz de Queiroz. El mismo ingeniero inglés responsable de construir la fábrica también diseñó la residencia utilizando técnicas europeas. Además, gran parte de los materiales fueron importados desde  Alemania, Inglaterra y Bélgica, incluyendo las baldosas que aún forman parte del inmueble.

La familia Sousa Queiroz, descendiente del brigadier  Luiz Antônio, considerado uno de los hombres más ricos de São Paulo, convirtió la mansión en un punto de encuentro para importantes personalidades del país.

Entre sus visitantes más destacados se encuentra el escritor  Thomas Mann, autor de La montaña mágica y Premio Nobel de Literatura. Asimismo, el entonces gobernador de São PauloAugusto Luiz, fue uno de sus huéspedes frecuentes, al igual que diversas figuras políticas del Imperio y de la República.

Hoy, el Palacete da Boys permanece como uno de los principales símbolos históricos de Piracicaba, recordando una época de innovación, desarrollo industrial y riqueza arquitectónica que marcó el crecimiento de la ciudad.