Colombia.
«Blacamán y el realismo mágico» es la apuesta escénica del actor Sebastián Ospina, quien lleva al teatro un texto de Gabriel García Márquez a través de una propuesta portátil, trashumante, performática y multimedia.
Ospina explicó que su obra parte de un texto “maravilloso” de García Márquez, con un contenido y una profundidad filosófica trascendente.
“Es una reflexión sobre el poder político. Poder político visto como un acto de ilusionismo. Y esa es una constante de la política actual. Los políticos vistos como culebreros, como vendedores de ilusiones”, señaló.
Luis Fernando Perdomo, quien acompañó el proceso de la obra, destacó la evolución que ha tenido el montaje durante más de dos años.
“Mi nombre es Luis Fernando Perdomo y estoy muy contento de haber visto la obra de Sebastián Ospina después de una evolución de dos años y medio. Yo tuve la fortuna de conocer a Sebastián en un taller de actuación y empezó la idea de arrancar la gira después de que llegó de Nueva York”, dijo.
Perdomo resaltó que la obra ha ido cambiando y remasterizándose con información del presente, pues aunque parte de un texto antiguo de Gabriel García Márquez, mantiene un contexto político actual.
“Esta obra es actual, es vieja de García Márquez, pero tiene un contexto político y un contexto actual de lo que nos muestra y lo que nos rodea, lo que es Blacamán, lo bueno y lo malo”, subrayó.
Durante la puesta en escena, el relato también se construye desde la voz del personaje, en una atmósfera cercana al realismo mágico.
“Ya deberíamos de estar muertos. Se me acercó más vivo que nunca y estuvo la noche entera susurrándome en el oído”, se escucha en la obra.
Ospina explicó que su propuesta es performática y multimedia, y que siempre trabaja con música en vivo. En esta ocasión, la obra contó con la participación de un chelista.
El músico que acompaña el montaje señaló que el proceso de Blacamán ha implicado articular la música con el teatro durante los ensayos.
“Durante todo este tiempo hemos ensayado articulando la música con el teatro, ensamblando partes en donde es vital la interacción del sonido con el teatro y esto conecta al público a entrar en este tipo de ambiente artístico, musical, teatral”, explicó.
Ospina definió su propuesta como una especie de cine-teatro, nutrida siempre por la literatura.
“Busco las historias en la literatura. Aquí, en este caso, la busqué en un texto de Gabriel García Márquez”, acentuó.
Para el actor, el teatro es una ceremonia donde el actor y el público comparten la emoción de entender algo acerca del mundo.
“El teatro tiende puentes entre las personas, las sensibiliza, las vuelve más humanas”, concluyó.
Por: Canal Zoom.
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