Perú.

En el Centro de Cirugía Robótica de la USMP, se capacitan a profesionales de la salud con brazos robóticos de alta precisión. Hoy vamos un paso más allá, porque esos mismos brazos son parte de una revolución tecnológica que ya está cambiando el mundo.

Durante años, la robótica se enfocó en resolver tareas grandes, como mover cajas, ensamblar autos y levantar peso. Sin embargo, uno de los desafíos pendientes era lograr que un brazo robótico reprodujera la precisión de la mano humana. Hoy, ese límite comienza a romperse.

Una muestra de ello es una mano robótica capaz de tocar el piano sin estar programada tecla por tecla. Gracias a la inteligencia artificial, aprendió a calcular la presión, el ritmo y la velocidad de cada dedo. Si presiona de más, la nota suena mal; si llega tarde, pierde el compás. Una coordinación fina que hasta hace poco solo estaba al alcance de la mano humana.

La precisión también ha permitido desarrollar prototipos de manos robóticas capaces de reproducir el lenguaje de señas, deletrear palabras y formar gestos con exactitud. Esta tecnología podría convertirse en un puente de comunicación entre la comunidad sordomuda y las personas que no dominan este lenguaje.

Además, estos sistemas pueden sostener un huevo sin romperlo, manipular objetos frágiles y realizar tareas que requieren un pulso milimétrico.

“La mano robótica está empezando a ser usada en muchos aspectos, pero con pocos dedos, digámoslo así. Pero esos pocos dedos son muy útiles, por ejemplo, para las operaciones de precisión, porque el giro de la muñeca nuestro no da 360°, da 180° y ya uno está incómodo. En cambio, el robot sí puede girar 360° con su mano”, mencionó Augusto Bernuy, director del Instituto de Investigación FIA-USMP.

En esta frontera tecnológica también trabaja la USMP. En sus laboratorios de ingeniería y en alianza con Huawei, sus estudiantes ya construyen brazos y manos robóticas.

“El proyecto consiste en que una persona con discapacidad auditiva haga la seña y aparezca la letra en la aplicación, para que se pueda comunicar con una persona que no tiene conocimiento del lenguaje de señas”, explicó Jarey Aguirre, estudiante de FIA.

Desde los brazos robóticos del Centro de Simulación hasta las manos que tocan, comunican y construyen, la tecnología continúa ampliando las capacidades de estas máquinas. Mientras el mundo se pregunta hasta dónde llegarán, en la USMP ya hay jóvenes construyendo la respuesta.

 

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