México.

Primero, el caso de México. Desafortunadamente, no hay una política nacional de cambio climático en este momento. México tiene pendientes, tiene rezagos, estamos en falta con la comunidad internacional. ¿Por qué? Porque cuando entregamos unas metas, igual que los otros países en 2015, cuando firmamos el Acuerdo de París, esas metas eran razonables, pero ya todo el mundo sabe que todos tenemos que entregar metas más estrictas.

Desafortunadamente, México, en el 2020, entregó una versión revisada de sus metas y volvió a plantear las mismas. Volvió a plantear las mismas metas. Y esto incluso no solo estuvo mal, fue algo que no era de esperarse, sino que además viola un principio del Acuerdo de París que pide que haya una progresividad, que cada país, cada vez que meta unas nuevas metas, sean cada vez más ambiciosas.

A nivel de América Latina estamos viendo diferentes resultados. Hay algunos sectores de actividad, como el sector de generación de electricidad, que en muchos países de América Latina, no en México, desafortunadamente, pero en muchos países como Brasil, Perú, Colombia, Argentina, se ha venido dando una aceleración de la adopción de energías renovables, en especial energía solar y eólica, de gran capacidad, porque hoy en día, afortunadamente, estas energías, generar electricidad con energía eólica solar, es claramente más barato que generarla con combustibles fósiles.

Entonces, ya se están adoptando políticas, inversiones y un entorno que dé la certidumbre a los inversionistas privados para que entren a establecer plantas eólicas y solares en muchos países.

Por: Museo de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guadalajara.