Francia.

El Gran Colisionador de Hadrones (LHC), volvió a ponerse en marcha después de más de tres años apagado, reanudando así su tarea de estudiar el intrincado mundo de las partículas subatómicas.

El mayor y más poderoso acelerador de partículas del mundo, un túnel de 27 kilómetros de circunferencia a 175 metros de profundidad en la frontera entre Francia y la ciudad suiza de Ginebra, inicia con ello su tercera fase de experimentos.

El reinicio de los experimentos comenzó cuando dos haces de protones circularon en direcciones opuestas por el acelerador, impulsados por una inyección de energía de 450 mil millones de electronvoltios, que irá aumentando a medida que se comprueba que el sistema funciona correctamente.

Tal y como explicó el jefe del Departamento de Tecnologías del  Centro Europeo de Física de Partículas (CERN), José Miguel Jiménez: “Tendremos los AC circulando en el LHC primero a una energía de inyección para calibrar todos los sistemas de protección, porque estamos hablando de 27 kilómetros 1.232 dipolos, 392 cuadripolos, una energía que es gigantesca y antes de subir la intensidad de los imanes hay que comprobar todos los parámetros de protección de la máquina para evitar tener un accidente”.

Los tres años en los que el acelerador ha estado apagado han sido también de frenético trabajo para los más de 2mil 500 trabajadores, quienes han actualizado y cambiando máquinas e instalaciones en el centro, incluido el propio Colisionador de Hadrones.