Ecuador.
Oswaldo Villalba es reconocido como uno de los personajes más auténticos de su parroquia, un hombre cuya vida ha estado marcada por el trabajo, el amor por su tierra y la construcción de identidad entre sus habitantes.
Su historia comenzó en medio de dificultades económicas y una infancia atravesada por la ausencia de respaldo familiar. “Mi infancia es muy pobre. Yo soy hijo de madre soltera”, recordó Villalba al hablar sobre los obstáculos que enfrentó desde temprana edad.
Aunque hoy es conocido por su trayectoria artística, aseguró que la pintura no nació como un sueño de vida, sino como una alternativa frente a las limitaciones educativas y económicas de su entorno.
“Yo no soy de los que dicen que si volviera a nacer volvería a ser pintor. Hubiera sido un buen plomero, un buen peluquero, un buen zapatero, lo que sea”, comentó.
La obra pictórica de Villalba se caracteriza por retratar escenas y elementos propios de la vida local, reflejando el profundo sentido de pertenencia que mantiene con su comunidad y su entorno.
“No entro en las grandes dificultades de la temática profunda ni en las elucubraciones intelectuales. Para mí la vida es más sin complejidades”, expresó el artista.
Más allá de la pintura, Oswaldo Villalba también ha dejado huella desde el magisterio y otras expresiones culturales, siempre guiado por un fuerte compromiso con su pueblo y su gente.
“Crecimos amamantados con la savia de cedros y nogales. Construimos un pueblo trabajador de cosas bellas. Formamos un enjambre de gente que todos los días sale a buscar el néctar de la belleza”, manifestó Villalba al describir el vínculo que mantiene con su tierra.
Por: Universidad Técnica del Norte (UTN).
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