Francia.
El último taller de abanicos que queda en París se está apunto de cerrar, propiedad de una familia de artesanos que lleva más de 100 años fabricando a mano estos complementos, está en riesgo de desaparecer al no poder afrontar una deuda de 117.000 euros con el ayuntamiento por el alquiler del local.
Ahora lleva el negocio la bisnieta de su fundador, Anne Hoguet, de 74 años, que encarna a la cuarta generación al frente del Atelier Hoguet. El taller está en un piso amplio del centro de París y funcionó con normalidad hasta hace cinco años.
Sus beneficios venían de los abanicos y de la restauración de ejemplares antiguos. Sin embargo, el 50 por ciento de sus ingresos provenían de las entradas de un museo de abanicos que abrieron en su propio local, que en 2004 fue declarado Patrimonio Nacional Francés, y que vio dificultado su acceso tras unas obras en 2015. Ahora el local pasa por apuros económicos, pero no siempre fue así.
Durante muchos años, el Atelier Hoguet trabajó con las casas de alta costura francesa. Mientras intenta asegurar por el momento la pervivencia de este legado familiar, Hoguet, que ha consagrado toda su vida al taller, busca a su vez a alguien que entienda el valor histórico de su oficio para traspasarlo. Aunque, de momento no ha encontrado a nadie.
Por: EFE.
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