Japón.
La planta de Fukushima en Japón fue escenario de uno de los peores accidentes nucleares de la historia, ocurrido en 2011 tras un violento tsunami provocado por un terremoto de magnitud nueve. Desde entonces, unas 880 toneladas de sustancias peligrosas permanecen en la central y los altísimos niveles de radiación hacen que extraer el combustible fundido y otros residuos sea la tarea más difícil del inmenso proyecto de desmantelamiento.
La empresa encargada del desmantelamiento anunció que usará un largo brazo robótico para tomar una muestra de escombros radiactivos en el interior de la central.
El robot con forma de serpiente mide 22 metros de largo y cuenta con una cámara que lo vuelve más eficaz para recopilar información que las herramientas usadas previamente.
El plan es usar el robot este año para realizar su tercera operación de prueba de retirada de escombros en uno de los reactores dañados de la planta.
Hasta ahora se han tomado muestras de material radiactivo diminutas en dos ocasiones como parte de este proyecto piloto, pero todavía no se ha llevado a cabo ninguna extracción a gran escala. Se espera que el proyecto de desmantelamiento de Fukushima dure varias décadas.
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