Chile.

Un pedido de auxilio. La fundación que administra el legado del poeta chileno y Premio Nobel de Literatura, Pablo Neruda, pidió una ayuda económica para continuar con el adecuado funcionamiento de sus tres casas museos, que cada año recibían a unas 350 mil personas. Pero la pandemia obligó a cerrar sus puertas y recién pudieron reabrir con aforos y otras restricciones sanitarias en septiembre del año pasado. Hoy reciben apenas un 15 por ciento de las visitas que tenían antes.

“Estamos en una situación muy compleja. Desde el primer día del 15 de marzo, golpeado por el tránsito, no nos fue bien con el gobierno pasado, no le fue bien con el empresariado. Me imagino que hay algunas distancias con Pablo Neruda aún”, detalló Fernando Sáez, presidente de la Fundación Pablo Neruda.

Durante el cierre de las casas, el personal se redujo el salario a la mitad y se lograron mantener las labores de limpieza y seguridad. Pero hoy las cuentas no dan ni para proseguir con el normal funcionamiento, ni para acceder a uno de los proyectos más atractivos de la Fundación, abrir un nuevo espacio dedicado a la obra del poeta con extensión de mil metros cuadrados al frente de La Chascona, la casa en pleno barrio bohemio de Santiago que Neruda adquirió y bautizó en honor a su tercera esposa, la soprano Matilde Urrutia.

“Nosotros éramos una fundación muy financieramente positiva y exitosa, porque teníamos más de 300 mil personas que visitaban la casa durante un año. En las tres casas sumábamos 300, a veces como máximo 350 mil y eso nos permitía dos cosas: mantener el legado de Neruda en muy buenas condiciones y hacer toda la actividad cultural de la Fundación gratis”, explicó Fernando Sáez.

Además de La Chascona, La Sebastiana en Valparaíso y la casa de Isla Negra en la costa central, fueron diseñadas y adornadas especialmente por su inquieto dueño, que armó en cada una de ellas un mundo propio, cargado de fantasías.

Hoy permanecen tal como las habitó y dejó Neruda, que falleció el 23 de septiembre de 1973, a los pocos días del golpe de Estado que derrocó a su gran amigo Salvador Allende. Las causas de su muerte, atribuidas oficialmente al agravamiento de un cáncer, son investigadas por la justicia chilena, tras una denuncia de que pudo ser envenenado.