EUA

La demanda acusa a Meta de agravar la crisis de salud mental juvenil y de diseñar deliberadamente funciones que fomentan la adicción de los niños a sus redes sociales, pese a conocer sus efectos negativos.

“En esencia, alegan que Meta sabía ciertas cosas sobre sus productos, sabía que Instagram y Facebook podían perjudicar a los jóvenes y fomentar un uso compulsivo. Sin embargo, mientras internamente en correos electrónicos internos y en reuniones reconocían que el riesgo era elevado, públicamente lo minimizan ante la prensa, el congreso y los inversores”, dijo una de las especialistas en la investigación.

Los estados reclaman más de un billón de dólares por daños y perjuicios, así como cambios operativos, entre ellos: verificación parental para adolescentes, modificar los algoritmos de recomendación que manipulan la dopamina, eliminar los filtros fotográficos que alteran la apariencia, poner fin a la reproducción automática de vídeos, prohibir las cuentas múltiples y acabar con las publicaciones efímeras. Sin embargo, Meta cree que tiene argumentos sólidos a su favor. «Estamos orgullosos de nuestro historial en materia de protección de los adolescentes y del esfuerzo que hemos dedicado a desarrollar medidas de protección a lo largo de los años, incluso antes de que se presentaran estos casos. Esperamos poder exponer estos hechos ante el juez’. Pero expertos del sector no comparten el optimismo de Meta.

“Supone una amenaza enorme para las empresas, hay quien ha llegado a utilizar el término existencial y creo que es adecuado para describir esta amenaza”, continúa la especialista.

Se espera que el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, declare en las próximas semanas, mientras el caso ya se compara con los históricos juicios contra las tabaqueras y los litigios por los opiáceos. (DW).