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Los pinos autóctonos del hemisferio norte que se han plantado en países del sur combinan un crecimiento más rápido con una mayor tolerancia a la sequía. Los investigadores apuntan a la ausencia o menor abundancia de sus enemigos naturales como una posible explicación.
Una investigación publicada en Nature y en la que participan investigadores del Instituto Pirenaico de Ecología, centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), revela que las coníferas plantadas fuera de su área de origen, en países del hemisferio sur como Chile, Argentina, Sudáfrica y Nueva Zelanda, crecen hasta cuatro veces más rápido y toleran mejor la sequía que las poblaciones nativas del hemisferio norte.
Estos resultados contradicen una de las ideas asumidas por la teoría ecológica en las últimas décadas: que las plantas deben establecer un equilibrio entre crecer rápido y resistir la sequía.
El paradigma actual sostiene que existe un trade-off entre ambas características, de modo que las plantas no pueden maximizar al mismo tiempo su crecimiento y su tolerancia a la sequía. Sin embargo, el estudio muestra que las coníferas exóticas plantadas en el hemisferio sur pueden combinar ambas capacidades.
La explicación más probable es que, en sus regiones de origen, estos árboles conviven con herbívoros, patógenos y competidores. Al llegar al hemisferio sur, muchos de estos enemigos naturales no están presentes o son menos abundantes. Esto permitiría a los árboles destinar más energía al crecimiento y acumular reservas que les ayudan a soportar los periodos de sequía.
«La ventaja de mayor crecimiento y tolerancia a la sequía que vemos en el hemisferio sur también puede deberse a que esta región está desprovista de especies de pino y, en general, tiene muy pocas coníferas nativas que puedan albergar plagas y patógenos capaces de afectar el balance de carbono de las especies exóticas«, explica Alex Fajardo, investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) que ha liderado el estudio.
Dos investigadores del IPE-CSIC, Antonio Gazol y Jesús Julio Camarero, han tenido un papel muy importante en el muestreo de plantaciones de pinos repoblados y hayedos en el País Vasco y el análisis de datos.
“La rapidez de los cambios del clima implica que debemos buscar nuevas especies o variedades de árboles que puedan crecer bien y tolerar mayor intensidad de sequía”, explica Camarero.
Implicaciones para la gestión forestal
Los resultados tienen relevancia directa para la gestión forestal en un contexto de sequías cada vez más frecuentes e intensas, como la megasequía que afectó a Chile central en la última década.
«Al comprender cómo estas coníferas exóticas desafían reglas ecológicas fundamentales, podemos explorar su potencial como herramientas para diversificar nuestros paisajes y fortalecer la resiliencia climática de los bosques«, afirma Fajardo.
Aunque la reforestación con especies exóticas suele promoverse globalmente como solución frente a la crisis climática, los autores señalan dos limitaciones clave: estas especies no necesariamente prosperan en cualquier lugar y su introducción y expansión amenazan la biodiversidad al convertirse en especies invasoras.
Estos aspectos no pueden obviarse en el diseño de estrategias de mitigación climática basadas en plantaciones forestales.
Como solución, el estudio sugiere la posibilidad de mantener e incrementar otras especies nativas frondosas, ya que podrían ser clave para aumentar la tolerancia de los bosques a la sequía, capturar carbono, mantener la biodiversidad y adaptarse al clima cambiante.
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