Para Petra Liesenfeld, el cambio climático comienza justo delante de su casa. Desde hace años, el nivel de las aguas subterráneas en su ciudad natal de Baruth no deja de descender. Al mismo tiempo, dos empresas instaladas en la zona quieren extraer aún más agua para ampliar su producción de bebidas.

¿Hay suficientes reservas de agua para todos?

Red Bull y el agua de Baruth

Desde la década de 1990 se embotella agua mineral en la pequeña ciudad de Baruth, situada a unos 60 kilómetros al sur de Berlín. A comienzos de 2023, Red Bull y el fabricante austríaco de bebidas Rauch adquirieron la planta. Ahora ambas empresas quieren ampliar la producción en pleno corazón de una zona de aguas protegidas.

Del agua que la planta de Baruth puede extraer cada año, el 92 % ya está reservado para Red Bull y Rauch, mientras que el 8 % restante queda para el suministro de agua potable de los aproximadamente 4.300 habitantes del municipio.

Eso es completamente legal de acuerdo con los contratos vigentes, dice a DW Peter Ilk, quien hasta hace pocas semanas era alcalde de la localidad, y es considerado uno de los principales impulsores de la industrialización de la región.

«Siempre hemos dado prioridad al abastecimiento de la población. Así figura también en todos los contratos», afirma Ilk. Que la industria necesite mucha más agua que los habitantes no lo sorprende mucho.

La hidrogeóloga Irina Engelhardt, de la Universidad Técnica de Berlín (TU Berlin), ve la situación de forma mucho más crítica. Los estudios y contratos en los que se basan los actuales derechos de extracción de agua datan de la década de 1990. Desde entonces, asegura, tanto el nivel de las aguas subterráneas como su capacidad de recarga y el propio uso del suelo han cambiado de forma significativa.

Una iniciativa ciudadana formada por residentes y por la misma Engelhardt exige nuevos estudios independientes. Además, existen críticas porque parte de los documentos de seguimiento han sido censurados por las autoridades.

Según estas, se pretende proteger la ubicación exacta de los pozos de donde la industria extrae el agua. Sin embargo, algunos vecinos sospechan que con ello también se oculta información sobre la evolución de los niveles de las aguas subterráneas. Tampoco se conoce públicamente cuánto pagan exactamente Red Bull y Rauch por el permiso para extraer diariamente hasta siete millones de litros de agua subterránea.

Para el director del monitor de sequías del Centro Helmholtz de Investigación Ambiental, Andreas Marx, esto es problemático. «Por ley, el agua es un bien común que no puede ser objeto de propiedad. Desde mi punto de vista, sería razonable que todas las decisiones que se toman y todos los contratos que se firman fueran accesibles al público», afirma Marx.

Brandeburgo se vuelve más seco

¿Se está quedando Brandeburgo sin agua? Según los expertos, todavía no.

«Alemania, y también Brandeburgo, siguen siendo una región rica en agua. No se trata de gestionar ahora una situación de sequía permanente, sino de gestionar también situaciones secas a futuro, de aquí a dos o tres años «, explica Marx.

Sin embargo, desde los años de sequía iniciados en 2018, en muchos lugares las reservas de agua subterránea ya no se recargan lo suficiente.

Esto podría causar aún más problemas en el futuro, ya que el 95 % del agua potable en Brandeburgo procede de las capas de agua subterráneas.

¿Cuánta agua necesita la transición energética?

A pocos kilómetros hacia el este, en Grünheide, se encuentra la Gigafactory de Tesla. La fábrica de automóviles eléctricos dispone de autorización para extraer hasta 1,4 millones de metros cúbicos de agua al año y planea ampliar la producción.

Al mismo tiempo, «muchos proyectos, como escuelas y guarderías que debían construirse, quedaron paralizados porque no había agua», dice a DW Manu Hoyer, una habitante del lugar.

Andreas Marx explica también que, «quienes suelen verse limitados son los usuarios privados de agua. Simplemente porque es más fácil hacerlo con ellos. Las empresas industriales rara vez son objeto de restricciones. Esto tiene que ver con que no está claro cuáles serían las consecuencias económicas».

Cobre para la transición energética: ¿un riesgo para las aguas subterráneas?

Más al sur, en Spremberg, pronto podrían surgir problemas adicionales para los ríos de la región. Allí está previsto extraer cobre a profundidades de hasta 1.200 metros. Este metal es importante para las redes de electricidad, para los automóviles eléctricos y las energías renovables.

El geotécnico Michael Pfeiffer advierte que el agua procedente de esas profundidades debe ser sometida a complejos procesos de depuración.

«Sin embargo, la planta de tratamiento prevista hasta ahora no guarda ninguna proporción con el esfuerzo que realmente sería necesario para limpiar el agua de forma que pudiera verterse al río Spree sin peligro», afirma Pfeiffer.

Las aguas del río ya están afectadas por décadas de explotación de carbón en la región.

El abandono de ese recurso energético en Alemania, previsto como muy tarde para 2038, agravará aún más la situación. Entonces desaparecerá el agua que actualmente se bombea desde las minas a cielo abierto hacia el Spree. Al mismo tiempo, serán necesarias enormes cantidades de agua para inundar las antiguas explotaciones mineras.

La carrera por el agua como recurso

Una posible solución es la recarga artificial de acuíferos. El exceso de agua procedente de periodos con abundantes precipitaciones se almacenaría bajo tierra para utilizarse posteriormente. La hidrogeóloga Irina Engelhardt investiga dónde podría aplicarse esta estrategia en la región.

Para el investigador de sequías Andreas Marx la cuestión decisiva sigue siendo: «¿Con qué reglas debe repartirse el agua durante períodos prolongados de sequía entre la población, la agricultura, la naturaleza y la industria?»

Alemania todavía no dispone de reglas claras para ello. Incluso el concepto de «sequía» sigue sin estar definido en la Ley de Recursos Hídricos.