Las reservas de hielo estimadas en la Luna no bastarían para sostener a una gran metrópolis. Incluso con un reciclaje de agua del 98 %, una urbe de un millón de personas agotaría su agua en un siglo, advierte un estudio.

Las grandes potencias espaciales, como Estados Unidos, Rusia, China o India, se encuentran en una gran carrera no solo por enviar humanos a la superficie lunar otra vez, sino para establecer colonias permanentes allí.

La idea, casi sacada de una película de ciencia ficción, no es solo extrapolar nuestra existencia más allá de la Tierra, sino aprovechar los recursos minerales de nuestro satélite.

China, de hecho, pretende llevar perros robots para construir estructuras y bases en el suelo lunar. Sin embargo, el principal obstáculo para un asentamiento sustentable en la Luna es la disponibilidad de agua.

La reserva limitada en las sombras polares

Aunque se ha encontrado evidencia de hielo en los cráteres situados en los polos lunares, este recurso podría no ser suficiente para crear ciudades autosustentables y duraderas.

En un estudio publicado en Frontiers in Space Technologies, los investigadores Martin Elvis y Jonathan McDowell estiman que, en el escenario más favorable con la tecnología actual, una urbe lunar de un millón de habitantes agotaría sus reservas hídricas en solo 100 años.

Varios de estos cráteres o «pozos de oscuridad eterna» situados en los polos no han recibido la luz directa del Sol en cuatro mil millones de años.

«Desde 2013 sabemos que esa agua sigue ahí, posiblemente hasta mil millones de toneladas, gracias a una sucesión de misiones en órbita lunar que han cartografiado las posibles ubicaciones con cada vez mayor detalle», escribe Elvis, en un comentario editorial que acompaña a su estudio.

La cifra equivale a un volumen cercano de 400.000 piscinas olímpicas o al caudal que fluye en siete minutos por las cataratas del Niágara, según rescata el medio científico IFLScience.

El sueño de los multimillonarios

El astrofísico del Center for Astrophysics | Harvard & Smithsonian señala que el hallazgo impulsó los planes de multimillonarios como Jeff Bezos y Elon Musk para construir aldeas o ciudades autosuficientes en la Luna.

«Es de suponer que, para que tenga un impacto económico significativo en la economía humana, ambos –Musk y Bezos– prevén un asentamiento considerable de, digamos, al menos el 1 % de la población terrestre, es decir, unos 80 millones de personas viviendo en la Luna», escriben los autores.

Viabilidad energética en la Luna

En materia energética, la viabilidad técnica parece resuelta. El experto plantea que los bordes de los cráteres reciben luz solar de forma continua.

«En esos bordes tan bien iluminados sería posible generar tres gigavatios de electricidad utilizando torres de un kilómetro de altura cubiertas de paneles fotovoltaicos», señala Elvis, sugiriendo además la fabricación in situ de paneles solares y centros de datos de inteligencia artificial mediante el silicio lunar.

«Eso supondría el inicio de una auténtica economía lunar«, añade el especialista.

Por su parte, la constructora japonesa Shimizu Corporation proyecta instalar paneles solares a lo largo del ecuador lunar para generar 13.000 teravatios de potencia, más que todo el consumo eléctrico de la Tierra, reporta Euronews.

El límite crítico del reciclaje de agua

No obstante, las malas noticias para quienes sueñan con vivir en la Luna tienen que ver con el ciclo de reutilización del agua: «Incluso en el mejor de los casos, con un reciclaje de agua con una eficiencia del 98 % —la misma que se alcanza en la Estación Espacial Internacional—, una ciudad de un millón de habitantes se quedaría sin agua en poco más de un siglo«, asegura el astrofísico.

Otras estimaciones reducen la presencia de agua lunar a una trigésima parte de los mil millones de toneladas iniciales. «Incluso una ciudad pequeña se quedaría sin agua tras apenas una década. En cambio, una aldea lunar con mil habitantes, o incluso una localidad con 10.000 habitantes, sería sostenible durante varios siglos o más», plantea Elvis.

Alternativas para evitar el colapso en la Luna

El reto de construir asentamientos duraderos exige soluciones logísticas complejas. Multiplicar la eficiencia del reciclaje, reducir el consumo mediante agricultura vertical o importar hielo desde asteroides cercanos son algunas de las vías propuestas por los investigadores.

Con todo, la opción más sólida consiste en localizar yacimientos de agua adicionales en el satélite, aunque su extracción plantea dificultades operativas severas.

«Las fracciones de recuperación viables del agua lunar solo se conocerán cuando dispongamos de datos de referencia sobre cómo se mezcla el hielo de agua con el regolito superficial», escriben los autores.

«Si se quieren hacer realidad los ambiciosos planes de los multimillonarios del espacio, encontrar más agua será el primer paso», concluye Elvis.