Estados Unidos
Este antiguo rollo de película es un tesoro del cine francés. Se trata de Gugusse y el autómata, una pieza de 45 segundos de Georges Méliès, el pionero del cine en Francia. El filme fue descubierto el año pasado en medio de una colección de películas antiguas donadas a la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.
“Una mañana de septiembre nos informaron que íbamos a recibir una colección que venía de Míchigan y que, literalmente, llegó en un cofre del tesoro.”, cuenta Courtney HolSchuh.
Al analizar las imágenes, apareció lo inimaginable: una película muda de 45 segundos de Georges Méliès, creador de los primeros efectos especiales. Filmada en 1897, Gugusse y el autómata figuraba en su catálogo, pero nunca había sido vista.
“Estábamos intentando reconocer personas o las señas de identidad de estos cineastas o distintos elementos de la película. Entonces le dije a George: «Ven acá a ver si reconoces algo de esto». Así que empieza a mirar y George reconoce a George, y dice: «Oh, es George». Y luego vio la estrella sobre el pedestal, entonces tomó una fotografía y se la enviamos a un experto, y en el mismo día nos contestó diciendo: «Felicidades, han encontrado una película perdida de Méliès«.”, continuó Courtney.
Méliès asistió en 1895 a la primera exhibición cinematográfica en París organizada por los hermanos Lumière. Fanático del ilusionismo, vio en el cine una oportunidad.
Para 1897, ya estaba haciendo Gugusse, que presenta varios efectos de parar y arrancar, y se convirtió en una parte fundamental de su producción.
La copia recuperada ahora por el museo perteneció a William DeLyle Frisbee, nacido en 1860 en Pensilvania y proyeccionista itinerante. El rollo permaneció durante más de 100 años, junto a otros, en este viejo baúl de madera que nadie abrió hasta que su bisnieto, un profesor jubilado de 76 años, lo revisó. No sabía qué eran esas películas ni cómo proyectarlas, pero le parecían demasiado buenas como para tirarlas. Las ofreció a un museo, luego a un anticuario, y finalmente las llevó al Centro Nacional de Conservación Audiovisual de la Biblioteca del Congreso.
“Fue muy gratificante porque por fin alguien pensaba que tenían valor e iba a revisarlas. Y luego el resto es, ¿cómo decirlo?, la emoción de encontrar una película que en realidad se creía perdida.”, concluyó emocionada la descubridora del rollo perdido.
En 1902, Méliès filmó Viaje a la Luna, considerada una de las primeras cintas de ciencia ficción. Su última película fue en 1913, antes de caer en el olvido y de convertirse en vendedor de juguetes en París cuando la meca del cine ya no era Europa, sino Estados Unidos. Un siglo más tarde, Gugusse y el autómata forma ahora parte de la historia del cine y puede verse en línea, accesible para el público de todo el mundo.
(AFP).




