República del Congo

 

 

Pasajeros con expresión sombría esperan a que les tomen la temperatura luego de que su embarcación fuera interceptada. Su viaje dio un giro cuando un hombre falleció tras presentar síntomas compatibles con el Ébola.

“Nos toman la temperatura y nos hacen algunas preguntas sobre cómo estamos. Yo estoy bien salvo por un ligero dolor de espalda”. Comenta uno de los pasajeros 

Los 200 pasajeros que viajaban a bordo fueron sometidos a controles sanitarios a su llegada a Kinshasa. Estos controles se producen cuando la República Democrática del Congo se mantiene en alerta máxima tras el brote de Ébola declarado en mayo. 

Los datos del gobierno indican que el virus se ha propagado a cinco provincias del este del Congo, aunque el brote sigue estando lejos de la capital, las autoridades están reforzando las medidas de precaución.

Ahora se está realizando un control a todas las personas que llegan en barco a Kinshasa con el fin de evitar que el virus se propague por la ciudad donde viven más de 17 millones de personas. 

Sin embargo, en primera línea muchos miembros de los equipos de emergencia se sienten abandonados. Trabajan 7 días a la semana sin cobrar. 

Un trabajador , va de puerta en puerta rastreando el Ébola, entrando en las casas donde ha fallecido alguien y desinfectando todo lo que queda allí. 

En julio se unió a otros trabajadores sanitarios en una huelga por los salarios impagos y las condiciones de trabajo peligrosas.

“Trabajamos en situaciones de riesgo. Puedes encontrarte en una situación en la que un paciente esté vomitando sangre y tengas que limpiarlo. Nos enfrentamos a ese tipo de riesgos y nos merecemos tanto la paga extra como el sueldo”.

Sin embargo, lo más difícil para él es el riesgo que está asumiendo, no sólo para sí mismo, sino también para su comunidad.

“Podría contagiarme de este virus y a continuación contagiar a mi familia y a mis vecinos”.

La OMS advierte de que el brote se está propagando más rápido que las medidas para contenerlo. Ahora instan al Congo a que realice pruebas con ervebo, la única vacuna autorizada contra el Ébola. Esto se produce cuando el número de fallecidos se acerca a los 2000.

 

 

(DW)