Un estudio genómico redefine lo que sabíamos sobre la evolución de estos animales y revela que el emblemático marsupial australiano sufrió una grave pérdida poblacional hace 100 mil años debido a periodos glaciales intensos, antes de que los primeros seres humanos llegaran al país.
Los koalas descienden de poblaciones antiguas que sobrevivieron a importantes fluctuaciones climáticas, como periodos glaciales, pero las investigaciones previas señalaban que la causa de su declive respondía a la actividad antropogénica.
Ahora, un estudio de la Universidad de Sídney (Australia) y la Universidad de Texas A&M (Estados Unidos) revela que las poblaciones de estos marsupiales disminuyeron antes de la llegada de los seres humanos al país. Los resultados se han publicado en la revista Molecular Biology and Evolution.
“Nuestro trabajo reescribe la historia genética del koala en Australia”, explica el primer autor del trabajo e investigador de la institución australiana, Toby Kovacs. “Al calcular la tasa de mutación de sus poblaciones actuales podemos estimar y reconstruir la cronología genética para hacernos una idea de la diversidad y del tamaño de la especie”, argumenta.
En este sentido, los análisis genómicos permitieron observar los descensos de sus poblaciones debido al cambio climático y la pérdida de su hábitat, algo a lo que también se enfrentan en la actualidad debido a la presencia humana. “Cuando las condiciones ambientales mejoraron, la especie se recuperó y se expandió por gran parte del este del país oceánico”, expone el investigador.
Historia genética del koala
Para saberlo, los investigadores reconstruyeron la historia genética del marsupial y se centraron en la tasa de mutación de su genoma. Todos los organismos, con cada generación, muestran nuevas mutaciones en su genoma y cada especie tiene una tasa única que describe la velocidad a la que se dan estos cambios entre seres vivos.
El equipo científico secuenció los genomas de cuatro tipos de padres e hijos koala y contaron las variaciones génicas. Los datos se emplearon para calcular su tasa de mutación específica que, según los resultados, era la mitad que la de los humanos.
Esta técnica se aplicó a 475 genomas de koalas y les permitió estudiar los cambios en las poblaciones a lo largo del tiempo. Este hallazgo representa el primer estudio en estimar las variaciones genéticas de estos animales y de cualquier otro tipo de marsupiales como canguros o las zarigüeyas.
Causas ambientales
Los estudios previos sugerían que la causa de su declive coincidía con la llegada de los humanos modernos al país australiano, hace 65 mil años. Sin embargo, estos análisis se basaban en estimaciones de la tasa de mutación de mamíferos emparentados de forma lejana, como es el caso de humanos y ratones.
Las investigaciones genómicas revelaron que los koalas empezaron a sufrir su mayor declive hace unos 100 mil años y que alcanzaron su punto más crítico hace 60 mil. Las causas parecen apuntar a periodos intensos de cambios ambientales como la última glaciación del Pleistoceno tardío.
Durante este periodo, los repetidos episodios glaciales, caracterizados por condiciones frías y secas, e interglaciares, donde predominaban las condiciones cálidas y húmedas, impulsaron cambios climáticos en el país y contribuyeron a la formación de paisajes cada vez más áridos y propensos a incendios.
A medida que Australia se secaba, la expansión de la llanura de Nullabor hace 70 mil años dio lugar a un vasto matorral semiárido que redujo el hábitat adecuado de los Koalas y que separó sus poblaciones de este a oeste. Mientras que la población occidental acabaría por extinguirse, una pequeña población de los orientales persistió a pesar de los duros episodios glaciales.
Cuando las condiciones se volvieron más favorables durante el actual periodo interglaciar, los koalas supervivientes se expandieron y se dividieron en cinco grupos genéticos hace 16 500 y 6 mil años. Esto dio lugar a los grupos actuales distribuidos a lo largo de la costa este del país.
En la actualidad, el koala figura en la lista de especies en peligro de extinción en Queensland, Nueva Gales del Sur y el Territorio de la Capital Australiana desde 2022.
Los investigadores afirman que comprender la forma en la que estos animales desaparecieron puede ayudar a que los conservacionistas actúen a tiempo, antes de que las poblaciones pierdan diversidad genética y se enfrenten a mayores riesgos derivados de la endogamia.
“Los koalas sufrieron grandes reducciones de población en el pasado, a medida que el clima cambiaba y desaparecía el hábitat adecuado. Los koalas supervivientes están experimentando, de nuevo, una reducción similar, pero esta vez como respuesta a la deforestación provocada por el ser humano, los incendios forestales, la caza y las enfermedades”, concluye Kovacs.




