Chile.

La conmemoración por los 80 años del Nobel de Gabriela Mistral revive uno de los homenajes más singulares que recibió la poeta: un multitudinario tributo realizado en el Estadio Nacional en 1951, durante un clásico del fútbol chileno. Más de 60 mil personas asistieron a un espectáculo artístico que combinó teatro, coro sinfónico y danza, organizado por la Universidad de Chile y concebido como un reconocimiento tardío, pero profundamente emotivo.

El homenaje incluyó una representación de la vida de Mistral y una simbólica entrega del Nobel por parte del rey de Suecia, mientras sonaba la aleluya de Handel y el cielo se iluminaba con fuegos artificiales. La escena, descrita entonces como increíble y digna, quedó grabada como uno de los actos culturales más masivos en honor a una figura literaria en el país. Así lo afirmó Gabriel González, coautor del libro Gabriela Mistral y la Universidad de Chile.

«Me parece que aquello que vivió Mistral fue único. Fue un momento bastante único, a pesar de que se realizaba… Yo no tengo conciencia de algo así para un poeta. Seguramente lo más parecido son los funerales de Pablo Neruda o cuando ganó el premio Pablo Neruda en 1971. Y claro, tiene una gran marcha masiva, digamos, junto a Allende en la Alameda. Pero hasta esa época, fue probablemente el evento que el país le rindió a un poeta”, destacó Gabriel González.

Ocho décadas después del Nobel, Mistral continúa siendo percibida como un símbolo de unión nacional y referente moral para Chile. Su trayectoria de maestra rural a figura universal mantiene vigencia y su legado vuelve a tomar protagonismo en decisiones actuales, como la instalación de una gran escultura suya en Plaza Italia, prevista para 2026.