Francia.

París, bajo un manto blanco. Una instantánea de postal invernal. Una oportunidad para disfrutar de las atracciones de la ciudad de otra manera. Pero a los viajeros más convencionales, la nieve y el hielo no les han traído otra cosa que problemas. Aquí en Bosnia, como en muchos otros lugares de Europa, las temperaturas bajo cero han ralentizado los desplazamientos. También en el aeropuerto de Ámsterdam, uno de los más concurridos de Europa. Se cancelaron allí el lunes unos 700 vuelos y se espera que en los próximos días se suspendan otros cientos más.

“No hay trenes ni aviones. Todo mal”, mencionó un visitante.

Es una locura. En Inglaterra pensábamos que teníamos problemas con la nieve. Dábamos por sentado que países como este sabrían lidiar con la nieve. Obviamente, no es así”, contó otro visitante.

Parecida situación se vive con los ferrocarriles europeos. Intentar mantener las carreteras despejadas para los conductores en lugares como Escocia se convirtió en una tarea ingrata. Decenas de miles de personas también se han quedado sin electricidad en el sur de Rumanía debido a los cortes provocados por una fuerte tormenta de nieve.

Para los viajeros, la mala noticia es que, según los pronósticos, es probable que la nieve y el hielo causen más trastornos en los próximos días. Pero para aquellos que disfrutan del invierno en París y otros lugares, muchos esperarán que la nieve no se derrita tan pronto.