Honduras.

Hablar con los hijos sobre emociones es un tema fundamental para su desarrollo integral, ya que les permite comprender lo que sienten, expresarlo de forma adecuada y fortalecer su salud mental desde la infancia. Sin embargo, muchos padres aún encuentran dificultades para iniciar estas conversaciones, ya sea por falta de tiempo, desconocimiento o por creer que los niños no entienden estos temas.

Especialistas en psicología señalan que reconocer las emociones desde temprana edad ayuda a prevenir problemas como la ansiedad, el enojo constante o el aislamiento.

Cuando los niños aprenden a identificar lo que sienten, como la alegría, tristeza, miedo o frustración, desarrollan mayor seguridad, confianza y capacidad para enfrentar situaciones difíciles dentro y fuera del hogar.

“Porque los niños no tienen esa noción, nacen y tienen que empezar a identificar, así como nosotros aprendemos. El ABC, el 1 2 3, es muy importante que los niños puedan identificarla, conocerla, qué hacer con esa emoción. No darle el nombre a la emoción. Porque el niño no se identifica, no sabe, no sabe qué hacer con el enojo, no sabe qué hacer con la tristeza, no sabe ni qué es. Entonces, ¿qué pasa? Cuando el niño no logra identificar, después vienen los llamados berrinches: agarro las cosas y las tiro porque me enojo. Entonces, es muy importante que se le pueda enseñar de una manera apropiada qué es el enojo, qué es la alegría, qué es la tristeza y algo muy importante, es que no solo es enseñarle qué es la felicidad. No, es también enseñarle qué es el enojo, qué es la tristeza, ¿por qué estoy sintiendo este llanto? ¿Qué es eso que siento yo? Ese fueguito que siento dentro de mí”, explicó la psicóloga, Eveline Rodríguez.

La comunicación emocional debe darse en un ambiente de respeto y confianza, donde los padres escuchen sin juzgar ni minimizar los sentimientos de sus hijos. Frases como “no llores” o “eso no es nada” pueden cerrar el diálogo, mientras que expresiones como “te escucho” o “entiendo cómo te sientes” fortalecen el vínculo familiar y fomentan la apertura emocional.

“El brindar un espacio para poder escuchar. Eso es muy importante. A veces los niños quieren comunicarse, pero como padres venimos y les decimos cosas como: «No, es que tú tienes que hacer esto ya». Pero a veces el niño lo que necesita es ese espacio de apertura, ese espacio de «fíjese que en clase yo no me sentí bien cuando me dijeron que participara porque no sabía qué hacer y lo único que hice fue empezar a temblar». Entonces, es decirle como: «Ay, hijo, fíjese que lo que usted experimentó el día de hoy es el miedo por primera vez». Entonces, con el miedo, a veces nosotros sentimos que temblamos, a veces nos sentimos tristes, a veces nos duelen las manos. Entonces, esas pequeñas charlas, esos pequeños espacios de escucha y de comunicación activa es muy importante y en qué momento se pueden dar. Cuando estamos cenando, antes de dormirnos, reflexionamos cómo nos fue en el día: “¿Qué hiciste en este día? ¿Te gustó tu día?”. Esos momentos son de vital importancia para los niños y es un momento de escucha activa, que es muy importante”, agregó.

Los expertos recomiendan dedicar tiempo diario para conversar, utilizar ejemplos sencillos y enseñar con el ejemplo, ya que los niños aprenden observando cómo los adultos manejan sus propias emociones.

Hablar de sentimientos no solo mejora la convivencia familiar, sino que también contribuye a formar niños emocionalmente sanos y capaces de relacionarse de manera positiva con los demás.

Por: STVE / Andrea Torres,