Por: Walter Alberto Pengue (Argentina).

“Pero el hombre es una parte de la naturaleza, y su guerra contra la naturaleza es inevitablemente una guerra contra sí mismo”

 Rachel Carson (2011). «The Sense of Wonder», 1965.

 

El sistema económico y financiero actual es el responsable directo de la brutal transformación de naturaleza que estamos generando. El proceso de materialización de la economía muestra con claridad que el metabolismo social mundial está comiendo literalmente los recursos, tanto renovables – que bajo presión se transforman en no renovables – y no renovables (Pengue 2023).

El dilema actual de una sociedad consumista es cómo proceder si ya sabemos que esto es insostenible. Y que además la triple crisis global, pone sobre las cuerdas a todo el sistema económico y el financiero que claramente se alimenta de este.

El hecho que los commodities se regulen solamente a través del sistema de precios, no ha dado resultado, en tanto incluso – vía inflación – el mundo sigue consumiendo recursos. Materias primas, productos, alimentos y energía están entrelazados. Y todos creciendo a la par del consumo, en una sociedad, que aún no le encuentra la vuelta a su consumo y convalida a través de los precios, el valor relativo de los elementos. Sin tener en cuenta las externalidades.

El sistema económico mundial alcanzará en este 2025 los 105 trillones de dólares. Más de la mitad del producto interno bruto mundial, unos 50 trillones de dólares, dependen de forma moderada a alta de la naturaleza (IPBES 2024). Lamentablemente, la toma de decisiones actual ha priorizado los retornos financieros a corto plazo ignorando los costos para la naturaleza y la sociedad, y no ha logrado o no ha querido, responsabilizar a los actores por las presiones económicas negativas sobre el mundo natural. Se estima que los costos no contabilizados de los enfoques actuales de la actividad económica, que reflejan los impactos sobre la biodiversidad, el agua, la salud y el cambio climático, incluida la producción de alimentos, ascienden a al menos entre 10 y 25 trillones de dólares al año (IPBES 2024).

La existencia de estas externalidades negativas, junto con subsidios públicos directos a las actividades económicas que a su vez, en lugar de beneficiar, producen impactos negativos sobre la biodiversidad en aproximadamente 1,7 billones de dólares por año, lo que se suma a las inversiones privadas que también la afectan muchas veces, generando a su vez riesgos biofísicos y climáticos sobre el propio progreso económico y la estabilidad financiera global y regional.

Está demostrado, además, que de no tomar medidas urgentes para proteger, restaurar y transformar las formas en que se producen los bienes que necesitamos, los impactos serán aún mayores. Y más aún, si no se generan las acciones de forma inmediata. El costo de la inacción es mucho más alto que la propia inversión dineraria. Retrasar la acción necesaria para alcanzar los objetivos planteados por las políticas ambientales y climáticas, también aumentará los costos de implementarla. Por ejemplo, retrasar la adopción de medidas sobre los objetivos de protección de la biodiversidad podría duplicar los costos, aumentando también la probabilidad de pérdidas irremplazables, como la extinción de especies o la aceleración del calentamiento global, hasta tornarse irreversible. El retraso en la acción sobre el cambio climático añade al menos 500 mil millones de dólares por año en costos adicionales para el cumplimiento de los objetivos planteados por las políticas públicas y las recomendaciones del IPCC.

En el Resumen del Informe para los decisores de políticas públicas del Nexus, se revisaron los desafíos futuros, evaluando 186 escenarios diferentes de 52 estudios separados, que analizaban las conexiones entre distintos recursos naturales, la salud y el cambio climático, al menos para tres de estos elementos para los períodos en su mayoría hasta 2050 y 2100 (IPBES 2024).

El término «nexo» describe las interrelaciones o interdependencias entre dos o más elementos, sectores o sistemas. Un «enfoque de nexo» se centra en la comprensión de estas interrelaciones de manera integrada para informar las decisiones holísticas que tienen como objetivo maximizar las sinergias y minimizar las compensaciones entre los diferentes intereses. La evaluación del nexo aborda la naturaleza compleja e interconectada de las crisis ambientales, sociales y económicas, como la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la inseguridad alimentaria e hídrica y las pandemias mundiales.   

Los cambios socioeconómicos, incluido el crecimiento demográfico y el aumento de la demanda de alimentos, agua y energía, el desperdicio y el consumo excesivo, intensifican los factores que impulsan la pérdida de biodiversidad (como el cambio en el uso de la tierra y el mar, la explotación directa de los recursos y la contaminación) en los ecosistemas terrestres, de agua dulce y marinos y contribuyen al cambio climático. Esto se ve exacerbado por una gobernanza fragmentada de la biodiversidad, el agua, la alimentación, la salud y el cambio climático, con diferentes instituciones y actores que trabajan de forma separada en agendas políticas aisladas, lo que da lugar a objetivos contradictorios y a un uso ineficiente de los recursos. Estos controladores interactúan entre sí y causan impactos en cascada.

Las decisiones sociales, económicas y políticas que dan prioridad a los costos y beneficios a corto plazo, como los rendimientos financieros tienen impactos negativos en la naturaleza en todas las escalas, al tiempo que generan algunos resultados positivos pero desiguales para la salud humana. Estos están respaldados por sistemas de gobernanza que han fracasado a la hora de responsabilizar a los actores por sus externalidades asociadas con la degradación de la naturaleza. De forma aislada y desigual, las inversiones terminan siendo más dañinas que beneficiosas.

En términos de inversiones directas para cumplir con los ODS alcanzan los 4 trillones de dólares anuales, además del déficit propio en la necesidad de la financiación para la protección de la biodiversidad. Mucha de esta ubicada en los países subdesarrollados, que serían los primeros afectados. O ya lo son. Y dónde la movilización de fondos encuentra barreras importantes para movilizar flujos financieros con estos objetivos, agobiados por el pago de los intereses de sus deudas externas.

En lo que concierne a la protección de los recursos naturales, poniendo el foco en la biodiversidad, son los países los que lideran tales inversiones, financiando el 81 % de los proyectos, cuyos fondos vienen de entidades públicas o de la cooperación internacional.  Los acuerdos verdes para la protección de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos asociados alcanzan los 42.000 millones de dólares. Algunas interacciones positivas entre estos servicios, el agua y la biodiversidad están también incluidos dentro de estos aportes.  El objetivo 3 del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, promoviendo una protección del 30 % de la tierra, las aguas y los mares del mundo para 2030, benefician en forma directa a los distintos elementos del Nexus y conllevan a objetivos que facilitan a su vez, alcanzar a varios de los ODSs.

Nuevos abordajes se suman a los planteados precedentemente como la reducción del uso de plásticos que ha llevado a una mayor calidad del agua y a la protección de la vida silvestre, menos inundaciones y reducciones en la incidencia de enfermedades asociadas transmitidas por el agua. Y las soluciones urbanas basadas en la naturaleza que aumentan los espacios verdes y azules ayudan a gestionar los efectos de las islas de calor, mejorar la calidad y disponibilidad del agua y reducir la contaminación del aire, además de reducir los alérgenos y el riesgo de enfermedades zoonóticas.

No obstante, y de considerarse la inversión de aún mayores fondos, de no mediar una transformación del sistema económico y financiero actual, será muy complicado encontrar una solución al complejo dilema que la sociedad enfrenta.  Inclusive, con la ingente cantidad de dinero hoy en día invertido, los subsidios distorsivos que promueven una agricultura industrial insostenible al igual que las inversiones en minería, petróleo o pesca, promueven una mayor aceleración en la transformación de la naturaleza que en su estabilidad (Figura A). Las inversiones negativas son muchísimo más grandes que las positivas. Y este rumbo, es el primero que se debería cambiar en el sistema financiero.

 

Figura A. La economía mundial y el sistema financiero internacional en su relación con los recursos naturales y el cambio climático. (Fuente: IPBES Nexus Report SPM 2024).

 

Por otro lado, los subsidios distorsivos, benefician de manera totalmente desigual a las economías del norte que a las del sur global.  Por ejemplo, los agricultores del sur compiten con un sistema desleal de subsidios a la agricultura que sostienen una alicaída y totalmente ineficiente agricultura en el norte. Esto debería cambiar radicalmente. La presión a la que se ven sometidos en el Sur pone aún más presión sobre el sistema natural, que es el directamente impactado.  O los subsidios al petróleo, benefician directamente a las petroleras y a un mundo de consumidores en una parte del planeta.  La distorsión en una economía controlada – aunque los países desarrollados indiquen que es libre – afecta directamente a los recursos naturales. Incluso tanto o más que las volátiles tasas financieras en mercados emergentes.

Otro mercado paralelo e ilegal que afecta directamente a los recursos de la naturaleza es el tráfico de fauna y de flora. Y afecta especialmente a los países en vías de desarrollo. Las actividades ilegales promueven un mercado de 0.3 trillones de dólares anuales. Y lamentablemente, creciendo.

Existe entonces hasta hoy, un sistema económico que, tanto por la vía legal como por la ilegal, sumado a las fallas propias de mercado, atenta en forma directa contra la naturaleza. Más aún, cuando todo ello, se está analizando de forma separada.  El impacto es sobre todo el conjunto natural. El que, como un boomerang vuelve a dañar a la sociedad.  El Nexus intenta ser un primer abordaje, algo más integrador hasta ahora de recursos, dinámicas y procesos.  Y claramente, el sistema económico, como principal driver transformador es uno de los principales factores que deberían transformarse para una contribución real que permita la supervivencia de la especie en un mundo físico y biológico, que es finito.

Referencias

IPBES (2024). Summary for Policymakers of the Thematic Assessment Report on the Interlinkages among Biodiversity, Water, Food and Health of the Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services. McElwee, P. D., Harrison, P. A., van Huysen, T. L., Alonso Roldán, V., Barrios, E., Dasgupta, P., DeClerck, F., Harmáčková, Z. V., Hayman, D. T. S., Herrero, M., Kumar, R., Ley, D., Mangalagiu, D., McFarlane, R. A., Paukert, C., Pengue, W. A., Prist, P. R., Ricketts, T. H., Rounsevell, M. D. A., Saito, O., Selomane, O., Seppelt, R., Singh, P. K., Sitas, N., Smith, P., Vause, J., Molua, E. L., Zambrana-Torrelio, C., and Obura, D. (eds.). IPBES secretariat, Bonn, Germany. DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.13850290

Pengue, W.A. (2023). Economía Ecológica, Recursos Naturales y Sistemas Alimentarios ¿Quién se Come a Quién? Orientación Gráfica Editora. https://www.researchgate.net/publication/370068450_Economia_Ecologica_Recursos_Naturales_y_Sistemas_Alimentarios_Quien_se_Come_a_Quien

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Walter Alberto Pengue es Ingeniero Agrónomo, con una especialización en Mejoramiento Genético Vegetal (Fitotecnia) por la Universidad de Buenos Aires.  En la misma Universidad obtuvo su título de Magister en Políticas Ambientales y Territoriales. Su Doctorado lo hizo en la Escuela de Ingenieros Agrónomos y de Montes en la Universidad de Córdoba (España) en Agroecología, Sociología y Desarrollo Rural Sostenible.  Realizó estancias postdoctorales en las Universidades de Tromso (Noruega) y en el INBI, University of Canterbury (Nueva Zelanda).

Pengue es Profesor Titular de Economía Ecológica y Agroecología en la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) y director del Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente (GEPAMA) de la Universidad de Buenos Aires (FADU UBA). 

Es fundador y ex presidente de la Sociedad Argentino Uruguaya de Economía Ecológica (ASAUEE) y fue miembro del Board Mundial de la ISEE.  Es uno de los fundadores de SOCLA, la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA), de la que actualmente es responsable de su Comité de Ética. Lleva más de 30 años de estudios sobre los impactos ecológicos y socioeconómicos de la agricultura industrial, la agricultura transgénica y el sistema alimentario a nivel nacional, regional y global y su relación con los recursos naturales (suelos, agua, recursos genéticos). Experto Internacional, revisor, autor principal y coordinador de autores del IPBES (Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas) (desde 2019), TEEB (2015 a 2019) y del Resource Panel de Naciones Unidas Ambiente (2007 a 2015). Ha sido autor principal del Capítulo 16 de la Ronda 6 del IPCC (2019/2022), presentado en 2023. Actualmente es autor principal y coordinador de autores en el Proyecto Nexus IPBES, análisis temático sobre las interrelaciones entre los sistemas alimentarios, la biodiversidad, la salud, el agua y el cambio climático (2021 a 2025). Participa actualmente de la Red CLACSO sobre Agroecología Política y es tutor del Grupo de Agroecología Andina. Miembro de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente y vocal de su Consejo Directivo (2024/2026) y de Varias Comisiones Científicas Asesoras en Desarrollo Sustentable, Ambiente, Agricultura y Alimentación de Argentina. Profesor invitado de Universidades de América Latina, Europa, Asia, África y Oceanía. Consultor internacional sobre ambiente, agricultura y sistemas alimentarios.  Miembro del Grupo de Pensadores Fundacionales del Ambiente y el desarrollo sustentable de la CEPAL, Naciones Unidas, cuyo último libro es AMÉRICA LATINA y EL CARIBE: Una de las últimas fronteras para la vida (Noviembre 2024). Pengue es investigador invitado de la Cátedra CALAS María Sybilla Merian Center de las Universidades de Guadalajara y CIAS, Center for InterAmerican Studies de la Universidad de Bielefeld (2024/2025) y del Center for Advanced Study (HIAS) de la Universidad de Hamburgo (2024/2025).

Publicaciones

Todas sus obras pueden bajarse de:  https://www.researchgate.net/profile/Walter-Pengue  

Últimos libros

GLIGO, N., PENGUE, WALTER y otros (2024).  AMÉRICA LATINA y EL CARIBE: Una de las últimas fronteras para la vida. El libro (español, inglés, francés y portugués), puede bajarse de: https://www.researchgate.net/profile/Walter-Pengue

PENGUE, WALTER A. (2023). Economía Ecológica, Recursos Naturales y Sistemas Alimentarios ¿Quién se Come a Quién? – 1a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Orientación Gráfica Editora, 2023.354 p.; 24 x 16 cm. – (Economía ecológica / Walter Alberto Pengue ISBN 978-987-1922-51-2 – El libro puede bajarse de: https://www.researchgate.net/profile/Walter-Pengue