Conéctate con nosotros

Bioseguridad

Caza indiscriminada de anfibios pone en riesgo a distintas especies

Publicado

el

Caza Indiscriminada de Anfibios

El biocomercio “ético” de raros y coloridos sapos, promovido desde Ecuador para el mercado mundial de mascotas, busca frenar el lucrativo tráfico ilegal de anfibios capturados en estado silvestre.

En la privada empresa científica Wikiri de San Rafael, a 10 km de Quito, ranas de doce especies, algunas de ellas endémicas y con algún riesgo de extinción en estado natural, son criadas en centenas de terrarios para ser exportados a Canadá, Estados Unidos, Japón y países de Europa por un valor de hasta 600 dólares por ejemplar.

“Eso te da una idea de qué tan valioso es este negocio”, explica a la AFP Lola Guarderas, gerente de la firma, mientras muestra una rana de cristal -cuya piel transparente deja ver sus órganos y su corazón rojo latiendo- que trepa por la pared de una pecera de vidrio.

En las instalaciones científicas de 5.000 m2, con amplios jardines a orillas de un río en la cálida zona del valle de Los Chillos, los anfibios son reproducidos en laboratorios para no afectar a la población silvestre, lo que les da el sello de biocomercio “ético” frente al comercio ilegal.

Allí también funciona el Centro Jambatu de Investigación y Conservación de Anfibios, del que Guarderas es su coordinadora.

“Es totalmente diferente al tráfico ilegal de especies, que va al campo directamente, coge todo lo que puede coger y eso es lo que se exporta. Eso va en detrimento de las poblaciones silvestres, de las poblaciones naturales”, explica Guarderas.

Ecuador, donde está prohibida la captura y la comercialización de animales silvestres, figura entre las naciones con mayor biodiversidad del planeta y cuenta con casi 600 especies de ranas descritas (cerca de la mitad endémicas), de las cuales 186 enfrentan el riesgo de extinción, según el ministerio del Ambiente.

Organismos ambientales cifran el comercio de especies de la cuenca amazónica en unos 1.280 millones de dólares entre 2005 y 2014.

– Tráfico ilegal, una amenaza –

El Centro Jambatu anunció hace poco la reproducción por primera vez en cautiverio de la Atelopus ignescens (arlequín jambato negro de páramo), una rana endémica muy común en varias provincias andinas de Ecuador que hace tres décadas fue considerada extinta.

De color negro y vientre entre amarillo y rojo, se la podía ver con mucha facilidad incluso en los alrededores de Quito, pero prácticamente desapareció a finales de la década de 1980 hasta que el año pasado fue localizada de nuevo.

En total, el Centro “trabaja” con unas 40 especies de sapos endémicos y compartidos con otros países, incluidas las doce de exportación como la Agalychnis spurrelli (mono de Spurrell), la Cruziohyla calcarifer (de hoja espléndida), la Hypsiboas picturatus (arbórea colorida o Chachi) o la Hyalinobatrachium aureoguttatum (de cristal del sol).

Pero su venta “ética”, a razón de 500 ejemplares por año, compite con la de otros países latinoamericanos, que permiten la captura silvestre y la venta de hasta 7.000 anfibios en el mundo, y sobre todo con la del tráfico ilegal.

Especies de ranas ecuatorianas están desde hace 30 años en el mercado internacional, al que fueron llevadas de manera clandestina.

“El tráfico ilegal de anfibios en el mundo es una actividad generalizada”, comenta a la AFP el biólogo Luis Coloma, director del Centro Jambatu.

El científico indicó que el mercado negro de anfibios es abastecido por organizaciones que operan en países incluso megadiversos, poniendo en peligro esa condición por la posible desaparición de especies.

Coloma atribuye también la desaparición “súbita” de anfibios a la destrucción del hábitat, la contaminación y al cambio climático “a partir de mediados de los años 1980”.

La cartera de Ambiente reportó que 18 tipos de ranas ya están posiblemente extintas en Ecuador, que alberga tres veces más especies por km2 que Colombia y 21 veces más que Brasil, lo que representa un 9% de la biodiversidad mundial.

Sin embargo, según Coloma la comunidad científica calcula que “hay unas 200 especies (locales) a la espera de ser conocidas”.

Uno de cada cuatro mamíferos, una de cada ocho aves, el 40% de los anfibios y un tercio de las coníferas podrían desaparecer. Alrededor de 24.000 especies de plantas y animales están en peligro de extinción, sobre las 83.000 vigiladas, de Un millón 800 mil registradas en el mundo. 855 están ya extintas mientras que 68 especies sólo son capaces de sobrevivir en cautiverio.

Enlaces Recomendados

Centro Jambatu de Investigación y Conservación de Anfibios

Wikiri Selva Viva – Living Forest

Sigue Leyendo
Anuncio
Haz clic para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Bioseguridad

Caza ilegal de animales salvajes en Perú

Publicado

el

Caza ilegal de animales salvajes en Perú

Estos hombres inician un día convencional de trabajo. Capturando animales salvajes como este oso perezoso.

La ONG World Animal Protection divulgó este video para denunciar la explotación de animales, que son usados como atracciones turísticas en la Amazonia.

Los cazadores ilegales luego venden los animals por un valor mínimo principalmente en el mercado de turismo, donde se usan las diferentes especies para que los turistas se tomen selfies.

Según un reciente informe de la ONG, desde 2014 las fotos de personas con animales en Instagram han aumentado casi un 300% y en casi la mitad están abrazando o interactuando indebidamente con los animales.

Sigue Leyendo

Bioseguridad

Lago contaminado aporta alimento y empleo para pobres en Nicaragua

Publicado

el

Lago contaminado aporta alimento y empleo para pobres en Nicaragua

Tipitapa (Nicaragua) – Blanca MOREL (AFP)

Cansado y demacrado por el desvelo, William Coronado arriba antes del alba con un bote cargado de peces a una fangosa costa del lago Xolotlán de Nicaragua, por cuyas aguas se han visto flotar en los últimos años todas las porquerías que arrojan las ciudades.

“El lago está contaminado, le echan tanta suciedad. He visto pasar una nata de cochinadas: galones, baldes viejos, bolsas en cantidades, toda la suciedad que botan en Managua, es una vulgaridad”, lamenta el pescador de 56 años, al concluir una extenuante faena por el lago.

Coronado pasó dos días bajo el inclemente sol y los agitados vientos que sacuden por la noche al lago para atrapar 15 docenas de mojarras y unos cuantos guapotes, que venderá a 1,3 dólares la docena a una acopiadora del barrio La Bocana de Tipitapa, 25 km al noreste de Managua.

Su esposa Rosa lo espera en una casa construida con lata y plástico que levantó a 300 metros del lago, donde vive en condiciones de extrema pobreza, como muchos de sus vecinos.

El Xolotlán, de 1.052 km2, es uno de los cinco principales lagos de Centroamérica, junto con el Cocibolca de Nicaragua, Izabal y Izabal de Guatemala y el Yojoa de Honduras, que sufren diferentes grados de contaminación.

Decenas de pescadores zarpan en medio de la noche en pangas construidas de fibra de vidrio o madera a recoger las redes que arrojan el Xolotlán, fuente de trabajo y alimento para miles de nicaragüenses pobres.

La exdirectora de la estatal empresa de agua, Ruth Herrera, estima que unos 100.000 nicaragüenses viven cerca de las costas del lago, que bordea los departamentos de Managua y León y en cuyo extremo se erige el volcán Momotombo.

Uno de las comunidades vecinas es Bocana de Tipitapa, con más de 2.000 habitantes que dependen en su mayoría del lago para sobrevivir: unos pescan mientras otros acopian o venden los pescados en comunidades y mercados de Managua y Masaya (sur).

“Pescamos mojarras, guapotes, guabinas, traemos como 20 docenas” a diario, dice Juan Ramírez, de 30 años, antes de partir en su canoa junto con dos niños que le ayudan a remar.

La pesca artesanal se extiende a otras comunidades costeras como San Francisco Libre, La Zopilote, Mateare y Momotombo.

– Mercurio tóxico –

El Xolotlán, que en 1972 fue epicentro de un terremoto que destruyó Managua, ha sido durante décadas receptor de las aguas negras de la capital, de pesticidas y desechos industriales y metales tóxicos como el mercurio.

Hace ocho años, el gobierno inauguró una planta de tratamiento de aguas residuales para recuperar el lago con fondos de Alemania y el BID.

El proceso ha reducido la contaminación y disipado los malos olores que emanaban del lago, lo que ha permitido convertirlo en un atractivo turístico de la capital, en su lado sur.

Un estudio realizado el año pasado por el Centro para la Investigación de Recursos Acuáticos (CIRA) de la estatal Universidad Autónoma de Nicaragua, con apoyo japonés, determinó que las concentraciones de mercurio son bajas en la mayor parte del lago.

Aún así, de las especies del lago, el guapote presentó el mayor contenido de mercurio, equivalente a 0,46 microgramos por kilogramo de peso húmedo (ppm), por encima del 0,40 máximo permitido, reveló el estudio.

Las mojarras y las guabinas registraron un promedio inferior a 0,25 ppm, mientras que la tilapia tenía menos de 0,02 ppm.

“Puede ser que estos organismos tengan concentraciones bajas (de mercurio), pero en un plazo de tiempo largo sí puede afectar la salud de la población que consume esos peces”, dijo a la AFP el ambientalista del Centro Humboldt, Jurguen Guevara.

Las autoridades de salud recomendaron a las embarazadas evitar el consumo de guapote para prevenir problemas neurológicos en sus bebés, como retraso mental y de crecimiento asociados al mercurio.

Herrera advierte que se necesitarán 100 años para limpiar el lago y que, si continúan lanzando desechos, el proceso se alargará.

Considera que los peces del lago no deben consumirse y que la gente de las zonas costeras posiblemente desarrolla resistencia a ciertas enfermedades, aunque muchas veces no saben de qué se enferman, dice a la AFP.

“Nosotros comemos diariamente pescado (del lago) y no nos pasa nada”, sostiene Ofelia Ramírez, vecina de Tipitapa.

Sigue Leyendo

Bioseguridad

Rehabilitan antigua planta de cobre en San Luis Potosí, México

Publicado

el

Rehabilitan antigua planta de cobre en San Luis Potosí, México

La antigua planta de cobre Industrial Minera México, en San Luis Potosí, generó residuos contaminantes durante casi 100 años, poniendo en riesgo la salud humana, debido a las altas concentraciones de plomo, cadmio y arsénico en el suelo. Siendo este último componente el más peligroso.

Y este es el más mal portado, es el que hizo problemas en la India, es el que nos envenena porque tiene mucha afinidad con nuestras proteínas.

Ahora la zona está limpia gracias a una metodología innovadora, que evitó propagar la contaminación y abarató los costos, transportando el material contaminado dentro del mismo complejo; transformándolo en una pirámide, que con la estabilización química apropiada, forma parte del paisaje natural sin riesgo alguno.

Actualmente se monitorea calidad de aire, calidad de suelo, calidad del agua. Se perforaron pozos subterráneos para ver la calidad del agua subterránea, porque, si nosotros decimos que esto es seguro, entonces la calidad del agua subterránea, debe conservarse bien.

Laboratorios aprobados por la PROFEPA realizaron el muestreo final, y los resultados indican que las concentraciones de contaminantes son incluso más bajas que las autorizadas.

Actualmente el grupo de investigadores están iniciando un proyecto similar en Taxco, Guerrero; y fueron invitados a otras plantas en Coahuila, para valorar si es posible aplicar una metodología similar según las particularidades del lugar.

Esto es lo que se conoce como un traje hecho a la medida.

Sigue Leyendo

Populares