Suiza. En tres segundos, a una velocidad de 85 kilómetros por hora, Anna Bader, saltadora de altura profesional, cae de una altura de 20 metros y considera que le genera una gran fuerza de libertad. “Allá arriba estoy sola conmigo misma y de alguna manera soy intocable. Cuando me elevo y me encuentro en el aire, vivo un gran momento de ingravidez y me siento libre”, compartió. El salto de gran altura requiere una gran precisión. Golpear el agua...




