Costa Rica. Shirley Sánchez tiene 40 años y a 7 meses de haber salido de la cárcel, duerme en las calles de San José, recoge comida de la calle y comparte el tubo de crack. En esta realidad, la COVID-19 no estaba entre sus verdaderas preocupaciones, pero aceptó ser vacunada en una campaña del Gobierno de Costa Rica atraída por el ofrecimiento de un baño, ropa limpia y un plato de comida. “Ahora que me pusieron la vacuna del COVID, jamás esperé...