Ecuador. Estas máquinas de diálisis mantienen viva a Susana Pasmeño. Como ella, otros 17 mil ecuatorianos las necesitan para limpiar la sangre cuando los riñones fallan, pero muchas clínicas que operan este servicio podrían cerrar por el dinero que les adeuda el Estado. “Ya me ha tomado más o menos unos siete años y siempre he estado en esta clínica, pero ahora no hay nada. No hay medicamentos, no puede hacer nada, por favor”, dijo. Aunque...




