Por: Camilo Cortés-Useche (Colombia). Meses después de ser designado como Ministro, asistí a su despacho de Estado, un lugar generalmente clavado en las alturas, no solo porque se le asignan los últimos pisos o niveles de esos grandes edificios de gobierno, sino porque alcanzar espacios de diálogo en esos lugares se hace estratosférico para el común. Sin embargo, ese día cálido antes de entrar al automóvil que nos llevaría a la capital, percibí...




