Por Laura García J., Ciencia UNAM-DGDC La sangre es el alimento divino por excelencia. Al menos en diferentes culturas antiguas, incluida la mesoamericana: los dioses se alimentan de la sangre que obtienen de los sacrificios que los hombres les ofrecen. Como escribió Alfonso Caso en el libro El pueblo del Sol. “El hombre ha sido creado por el sacrificio de los dioses y debe corresponder ofreciéndoles su propia sangre”. En la religión...




