Por: Camilo Cortés- Useche, PhD. En la vieja Ciudad Universitaria de Marte las noches parecían escritas por pintores y poetas ebrios. Las calles de piedra guardaban el eco de estudiantes que siempre hablaban de revoluciones, de amores eternos y de obras de arte que nunca terminarían. Allí, entre balcones y faroles, apareció él. Algunos juraban que era heredero de una familia rica; otros, que había escapado de una ciudad donde el dinero compraba...




