España. Entre 1730 y 1736, la isla canaria de Lanzarote sufrió una erupción que tiño de «negro» la zona más fértil de la isla. Nadie podía imaginar entonces que aquello daría paso a un entorno vitivinícola único en el que las cenizas volcánicas servirían para conservar la humedad de los cultivos. “Nuestros antepasados cavaron hasta la tierra fértil y ahí plantaron las vides”, dijo Víctor Díaz, presidente de la Denominación de Origen Protegida...




