En un bosque de los Cárpatos polacos, la corteza de un viejo abeto está marcada por unas garras. Cubierta de ramas y follaje, la guarida del oso se encuentra a pocos pasos de una zona desforestada. «¿Ven esta colina? La arrasaron. A unos 50 metros de la madriguera», detalla un portavoz de Greenpeace, Marek Jozefiak, en el municipio de Zatwarnica (sudeste). En Polonia, solo quedan 150 plantígrados y hay que preservar su hábitat, asegura...




