Aspisheim, Alemania. Con rastas y piercings en la nariz, Shanna Reis no tiene el típico perfil de los cazadores que acorralan a sus presas. Esta alemana de 28 años quiere encarnar una nueva generación que se preocupa por controlar la carne que llega a sus platos. Vegetariana desde hace una década, esta viticultora volvió a ser carnívora desde que obtuvo su licencia de caza hace cinco años. Pero sólo consume carne de presas salvaje y, si es...




