Chengdu, China.   En la capital del «huoguo», un tradicional plato chino, los clientes de los restaurantes sumergen trozos de carne y verduras en un caldo picante y aceitoso. No sospechan que las sobras de su comida tendrán una segunda vida como carburante de aviones. Cada año, los restaurante de Chengdu, capital de la provincia de Sichuan donde estos calderos de sopa constituyen un orgullo regional, producen 150.000 toneladas de residuos...