Grecia. Se trata de la Acrópolis de Atenas, un lugar paradisíaco donde la mente echa a volar. En este sitio ancestral, el coronavirus ha convertido la roca sagrada en un paraíso inconcebible desde que existe el turismo. A primera vista se divisan más empleados que visitantes. Donde normalmente la atención se centra en evitar colisiones con otros turistas, pero que en ningún caso impida apreciar la majestuosidad de todas las joyas arqueológicas...




