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Derechos de mujeres y niñas en el ecosistema digital

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Guadalajara, México.

En el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Rosa Wolpert, Ana de Saracho O’Brien y Ana María Moreno, presentaron el libro “Historias de igualdad. Derechos de mujeres y niñas en el ecosistema digital” de Aimée Vega Montiel.

Este libro ofrece una oportunidad para hacer patente la igualdad de género, con especial visión en México. Se trata de una obra producto del trabajo colaborativo entre Fundación Telefónica Movistar México, Fundación Educa México, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO México) y la red Conectadas. 

La pandemia ha exacerbado las disparidades de género, especialmente en el ámbito laboral, evidenciando una brecha aún más amplia en la inclusión de las mujeres. Ana María Moreno Garduño, al compartir la historia de Katya Echazarreta, resaltó los obstáculos que enfrentan las mujeres en entornos profesionales, desde comentarios misóginos hasta limitaciones en el acceso a oportunidades educativas y tecnológicas.

Los datos revelan una realidad preocupante y otros, reflejan una oportunidad: para lograr la paridad de género en la inclusión, se necesitan ahora 136 años, un incremento significativo desde los 96 años previos a la pandemia.

Además, en México, el potencial económico aumentaría en un 15% si 5.8 millones de mujeres se integraran plenamente a la economía. Sin embargo, el acceso a carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) sigue siendo limitado para la mayoría, con sólo una de cada siete mujeres en estas áreas.

Ana María señaló que la brecha de género en tecnología no es sólo una cuestión de acceso, sino también de experiencias negativas en línea. El acoso, el tráfico de datos y la violencia digital afectan el desarrollo y la participación de las mujeres en actividades en línea, limitando su disfrute y crecimiento en este entorno.

En el sector de las telecomunicaciones, la participación de mujeres ronda el 30%, aunque estas posiciones parecen concentrarse más en áreas operativas que en puestos directivos. Ana de Saracho, en su experiencia, fue una de las pocas mujeres en posiciones de liderazgo, pero tuvo que adoptar ciertas conductas asociadas con el liderazgo masculino para ser aceptada.

«Debemos cuestionar nuestros roles en casa, ser más conscientes de las conductas que modelamos ante los niños y profundizar en temas de género», comenta Ana María. Reconoció la importancia de reflexionar sobre nuestras actitudes para impulsar un cambio real hacia la equidad de género en todos los ámbitos.

La historia de Katya y la experiencia de Ana de Saracho, resaltan la necesidad de un compromiso más amplio y consciente para superar los desafíos que persisten en la inclusión de las mujeres en la tecnología y el mundo laboral en general.

Por: Leslie Almanza / NCC Iberoamérica.

Noticiero Científico y Cultural Iberoamericano – Noticias NCC
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