Guadalajara, Jalisco.

 

¿Cómo hacer que me entren los números?, así se tituló el taller dinámico que los profesores en la materia, Gabriela Jácome y Diego Rodríguez, impartieron en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

En un salón repleto de estudiantes y profesores, los talleristas hablaron de un proyecto que han estado trabajando en conjunto referente al análisis de los estilos de aprendizajes que tienen las personas y cómo ello permite responder a los problemas de la escuela y la vida cotidiana de distintas maneras.

Según explicó Rodríguez, comúnmente asociamos el aprendizaje de las matemáticas con las prácticas de los profesores cuando “no tendríamos que personificar al profesor como ‘las matemáticas’. Las matemáticas por sí solas no deberían caernos mal. Cuando separamos a las personas de la asignatura, nos damos cuenta de que son bonitas”.

Es de esta forma que explicó que, en el caso de los profesores, también representa un reto saber cómo piensan y aprenden sus estudiantes. De este cuestionamiento nace un trabajo de investigación que analiza a partir de la teoría, observación y muestreo, los estilos de aprendizaje que poseen las personas: activos, reflexivos, teóricos y pragmáticos para que a partir de ello, existan alternativas adecuadas que les permitan comprender.

¿Se puede modificar el estilo de aprendizaje de una persona?

En palabras de Rodríguez, “en la vida real todos tenemos características intrínsecas que hacen que cada uno aprenda de una forma distinta, pero lo que sí podemos hacer es cambiar el estilo de aprendizaje con distintas alternativas”.

Es por eso que a través de ejercicios dinámicos divididos en grupos, se retó a los asistentes a realizar actividades con el cifrado de Vigenère, pues este permite ejercitar la mente a través de la codificación y decodificación de mensajes con clave.

Después de una premiación a las mentes más veloces, los talleristas invitaron a los asistentes a no satanizar a las matemáticas a “intentar explorar nuevas formas de acercarnos a ellas” y a no dejar que nos defina una calificación en la papeleta de clases.

“Siempre hay una expectativa alta a los resultados, pero hay que tener tolerancia alta a la incertidumbre. Con esta actividad solo pretendíamos mostrarles que hay muchas alternativas para aprender”, concluyó, Jácome .

Por: Denisse Godínez / NCC Iberoamérica.