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Marispace X, inteligencia artificial para encontrar munición en el fondo del mar

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En 2022, el proyecto Marispace X, que forma parte del la incipiente infraestructura de datos europea Gala-X, reunirá en una sola plataforma los datos de diversas organizaciones dedicadas a investigar el mar. El proyecto facilitará el acceso a la ingente cantidad de información y posibilitará la elaboración e intercambio de datos, que después servirán para cosas como mejorar las rutas de navegación y extraer piezas de artillería del lecho marino.

Solo en los mares del Norte y del Báltico hay alrededor de 1,6 millones de toneladas de munición. «La mayor parte acabó en los mares, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial», cuenta Jann Wendt, quien se ha propuesto liberar los mares de armas. «Sencillamente, había mucha munición y en aquel momento se decidió cargarla en los barcos y hundirla en el mar», agrega. El proyecto Marispace X facilitará el acceso a datos sobre las poblaciones de peces, el estado del fondo marino, las corrientes oceánicas y mapas del fondo del mar, haciendo posible que visiones como la de Wendt se conviertan en realidad.

Riesgos: sustancias tóxicas y munición explosiva

Recolectar la munición del fondo del mar es una carrera contra el tiempo. En palabras de Jens Greinert, del Centro Geomar Helmholtz de Investigación Oceánica de Kiel, «el tiempo apremia». Durante los últimos ocho años, su trabajo se ha concentrado en investigar los artefactos bélicos en el mar Báltico. Hay municiones de hace 75 años, que se están oxidando y, por tanto, son cada vez más permeables y frágiles. Esto hace que sean cada vez más difíciles de recuperar, afirma Greinert.

Munición rescatada del fondo del mar.
Munición rescatada del fondo del mar.

 

El contenido de la munición se filtra al mar, contaminándolo con sustancias a menudo cancerígenas y llegando a la cadena alimenticia a través de los peces. En algunas muestras de agua tomadas en el mar Báltico, Greinert y su equipo descubrieron rastros de explosivos. Aún cuando no se disuelvan en el agua, los artefactos militares constituyen un gran riesgo para la construcción de infraestructura en alta mar como parques eólicos, tuberías o cables eléctricos.

El único problema es ¿Cómo saber la ubicación actual de las armas en el mar? Acabada la Segunda Guerra Mundial, se establecieron en los mares del Norte y Báltico 18 zonas de vertido de munición. Según el ministerio de Medioambiente, allí debían ser arrojadas las piezas de artillería no deseadas. Sin embargo, los artefactos no siempre llegaban a su lugar de destino. En aquella época, los pescadores encargados de «deshacerse» de las armas cobraban por viaje, así que a veces abrían las escotillas antes de lo debido para deshacerse de la peligrosa carga tan rápido como fuera posible.

Inteligencia artificial: siguiendo el rastro de la munición

El área del fondo marino que se quiere inspeccionar es muy grande y las herramientas de búsqueda, como detectores y sensores, son caras y conllevan mucho esfuerzo. Sin embargo, es posible restringir el área de búsqueda con base en los registros de lo ocurrido durante la guerra. Esa es la labor de Jann Wendt y su empresa north.io. Él y sus empleados no buscan la munición en alta mar, sino en Friburgo, en el sur de Alemania. Allí se encuentra un archivo en donde se almacenan documentos militares. «Recogemos una gran variedad de datos provenientes de las más diversas fuentes», cuenta Wendt. «Existen muchos datos históricos. En Friburgo, por ejemplo, hay 50 kilómetros de documentos con reportes».

Explosión en el mar.
Especialistas de la Marina llevan a cabo una voladura controlada de munición encontrad en el mar.

 

En los informes acerca de las rutas de los barcos, las batallas marítimas o los ataques aéreos a los buques de guerra se pueden leer datos de posición, tipos de munición y datos meteorológicos. Sin embargo, revisarlas manualmente tomaría demasiado tiempo. Así que el primer paso es escanear los documentos, algunos de los cuales están escritos a mano, y luego analizarlos por medio de inteligencia artificial. «Puedes imaginar que un documento de 1944 o 1945 no está en tan buen estado como un documento de hoy», comenta Wendt, describiendo el problema. La suciedad, el desgaste del papel o la letra ilegible suelen dificultar la lectura del contenido. Para evitar ese problema, «la inteligencia artificial que hemos desarrollado puede limpiar un documento para que el reconocimiento de texto pueda dar mejores resultados «, agrega.

La investigación y la economía deben cooperar

Si bien ha logrado hacer avances por su cuenta, Wendt insiste en la importancia de reunir tanta información acerca del mar como sea posible. «Combinamos nuestros datos con los de muchos otros actores.” Tanto los datos geográficos sobre las corrientes oceánicas y la cartografía actual de los mares como los hallazgos acerca de niveles de toxinas en peces, mejillones o en los sedimentos en distintas regiones completan el panorama. «Es en esta combinación de datos donde reside el verdadero valor», continua Wendt.

Combinar los diferentes bancos de datos existentes resulta en un gran compilado con información cada vez más precisa acerca de la posible ubicación de artefactos bélicos en el fondo del mar. «Ya tenemos una gran base de datos, pero aún queda mucho trabajo por hacer», concluye Wendt. Una vez ubicados, los emplazamientos de armas son reportados en el registro internacional de municiones Ammunition Cadastr Sea (AmuCad.org), fundado por él mismo.

El trabajo de north.io y el de su propietario busca sentar las bases para lograr remover toda la munición del fondo de los mares para el año 2100. Una labor que implica gastos muy elevados, en términos de Wendt, «es simplemente una cuestión de voluntad política: ¿queremos abordar este asunto o no?»

Por: Deutsche Welle

Noticiero Científico y Cultural Iberoamericano – Noticias NCC
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