Ecuador.

Dentro de un auditorio en la ciudad de Ibarra, en Ecuador, rodeado de una apacible atmósfera e interpretando una sentida melodía, encontramos a Huberto Santacruz, un auténtico guardián de la música, descendiente de una estirpe de grandes pianistas ecuatorianos.

“Ser la cuarta generación de músicos de mi casa. Grandes pianistas, mi bisabuelo, mi abuelo, mi padre”, dijo Santacruz. Huberto, comenzó su viaje musical a la tierna edad de ocho años.

Desde entonces, ha dedicado su vida entera a este arte, convirtiéndolo en un medio a través del cual expresa su pasión por la música de su país. Música que de acuerdo al maestro, contiene letras que llegan al alma.

“Leer la letra de la música y ahí se van a dar cuenta que son poemas transformados en música”, comentó Santacruz.

Pero Huberto no es sólo un virtuoso pianista, también es un hábil artesano de la música, conocido por muchos como el médico cirujano de pianos. Le ha devuelto la vida a aproximadamente 322 de estos instrumentos.

“Recuperar un instrumento de estos es una pasión muy grande por cuanto sus componentes, su antigüedad le permite dar un sonido exquisito. Este piano es un Baldwin americano. Este piano es de 1930/1935”, relató Santacruz.

Santacruz va más allá de las notas y partituras. Su misión es infundir su pasión por la música ecuatoriana en las venas de las nuevas generaciones, pues lo importante en un músico, menciona, no radica en su técnica, sino en la capacidad que este tenga de transmitir sus conocimientos.

“Hay grandes músicos, grandes maestros, pero no tienen la capacidad de transmitir y yo me he permitido al método que tengo enseñarlos”, contó Santacruz.

A través de sus clases y charlas, busca crear puentes que conecten el pasado con el futuro musical de su nación, asegurando que la riqueza de esta tradición no se pierda con el tiempo.

En este viaje de acordes y restauraciones, Huerto es un recordatorio de que la música es mucho más que sonidos, es un legado que se comparte y se multiplica a través de las generaciones. Mediante sus manos la música ecuatoriana perdura y se renueva tocando los corazones de quienes tienen el privilegio de escucharla.

Por: UTN.