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Se estima que solo uno de cuatro abortos se realiza de forma segura en América Latina. Mujeres que han atravesado este proceso relatan su experiencia.

“Mi mayor sentimiento fue de desesperación, de no saber qué hacer. Si hubiera ido al hospital, me habrían tratado mal, he sabido de casos donde el trato en un hospital es muy malo, entonces, me quedé acostada, comencé a sangrar con un dolor insoportable que no le deseo a nadie, pensando que me iba a morir”. Afirma una estudiante brasileña.

En El Salvador incluso, la pérdida de un embarazo (de forma natural) se tipifica como “homicidio agravado” y se castiga hasta con 40 años de cárcel.

Elsi Rosales, salvadoreña, pasó diez meses en prisión acusada de aborto: “Creo que las autoridades de este país son muy injustas, porque no investigan con antelación como sucedieron los hechos”.

En contraste Monse Castera, mexicana, se ha practicado tres abortos de forma “segura”. “En mi caso no han sido experiencias que me causen ni culpa, ni dolor emocional, al contrario han sido un alivio, he estado consciente de lo que estoy haciendo. Aagradezco que he podido hacerlo de forma segura”.

Mariana Rodríguez, Uruguay, abortó en 2016. “Lo hice en mi casa, tranquila, con mi madre y una amiga, fueron seis o siete horas aproximadamente. Pase ese tiempo viendo películas y yendo al baño. Y en el momento clave que pasó, me pregunté: ¿Qué pasa si me arrepiento? ¿Y si me sucede algo?, pero después ya no piensas nada”.

Por: AFP