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Financiamiento climático, “clave para países en desarrollo” en la COP26

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Los líderes climáticos del Sur global tienen un mensaje claro para los gobiernos antes de que ocurran las conversaciones sobre el clima de la COP26 la próxima semana: dejen de hablar y empiecen a actuar.

Las comunidades del mundo en desarrollo están sufriendo los impactos más graves de la crisis climática a pesar de ser las menos responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero, que contribuyen al calentamiento global, según se escuchó el miércoles en un debate de SciDev.Net.

A medida que los fenómenos meteorológicos extremos aumentan en frecuencia e intensidad, los líderes climáticos de diversos países en desarrollo dicen que se ha agotado su paciencia con los responsables políticos e industriales, que no cooperan.

“El financiamiento climático (internacional y nacional) es muy importante para acelerar la transformación de las economías hacia unas mucho más sostenibles y de menos intensidad de carbono”, dijo Sandra Guzmán, gerente de Financiamiento Climático en Climate Policy Initiative y del Consejo Técnico del Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe (GFLAC).

Pero para que haya estos recursos se requiere acción, y no solo discursos. “Líderes mundiales, por favor, dejen de hablar y empecien a actuar”, dijo Samir Tantawi, antiguo miembro de la delegación de Egipto en la conferencia de la ONU sobre el clima y coautor de un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) sobre inventarios de gases de efecto invernadero.

“Estamos en un momento muy crítico, según la ciencia y los recientes informes del IPCC. Todo el mundo sabe lo que hay que hacer y lo que cada país puede hacer”, dijo Tantawi.

Las partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático están obligadas por el Acuerdo de París de 2015 a limitar el calentamiento global por debajo de los dos grados centígrados, con el objetivo de mantenerse por debajo de los 1,5°C. No obstante, el mundo no está en camino de cumplir este objetivo y muchos ven la COP26 como la última oportunidad para una acción climática efectiva.

“La única forma de recuperarse es trabajando juntos activamente, y escuchando especialmente las necesidades de los más vulnerables, porque ellos son los más afectados”. Ineza Grace, líder juvenil sobre el clima

Alexandre Antonelli, director científico del Real Jardín Botánico de Kew, Reino Unido, afirmó que el mundo no puede permitirse perder las oportunidades que ofrece la COP26, que se celebrará en Glasgow (Escocia) del 31 de octubre al 12 de noviembre (2021).

“En la última década hemos fracasado completamente en la consecución de los objetivos de Aichi para la biodiversidad”, dijo Antonelli. “Tenemos que hacerlo de otra manera: necesitamos ver acciones, necesitamos ver un plan y las finanzas para hacerlo bien esta década, porque podría ser la última oportunidad de hacer un cambio”.

La financiación de las pérdidas y daños relacionados con el clima será uno de los temas clave que se examinarán en las negociaciones sobre el clima de la COP26. Las “pérdidas y daños” se refieren a los impactos climáticos que superan la capacidad de un país para adaptarse o mitigar los efectos.

Ritu Bharadwaj, investigadora principal de gobernanza y finanzas climáticas en el Instituto Internacional de Ambiente y Desarrollo, dijo que las pérdidas y los daños son “la cuestión más importante […] porque está ocurriendo ahora y los países y comunidades vulnerables de todo el mundo están perdiendo sus vidas, sus medios de subsistencia, sus hogares; están siendo desplazados”.

“Estos problemas no harán más que aumentar a medida que los impactos del cambio climático empeoren”, dijo Bharadwaj.

“Necesitamos una acción urgente a escala, porque sin ella millones de vidas correrán peligro. Esto requiere un compromiso financiero, de recursos, de capacidad, de infraestructuras, para que los países vulnerables puedan prepararse, adaptarse y recuperarse de estos impactos”.

Para Guzmán, no basta con que existan esos recursos, sino que lleguen a donde se necesitan. “Importa la cantidad pero sobre todo la calidad del financiamiento climático”.

Uno de los retos es desacentralizarlo para que haya un flujo de recursos ordenado y transparente hacia poblaciones vulnerables, o donde se está haciendo manejo forestal o conservación de ecosistemas, como las poblaciones indígenas y locales.

Para que las soluciones sugeridas para el cambio climático sean de inclusión y no de marginación, “habrá participación de los pueblos indígenas en la decisión de cómo se están haciendo estas soluciones, especialmente en lo que se refiere a sus tierras, territorios y recursos, y por supuesto a sus conocimientos tradicionales”, dijo Vicky Tauli-Corpuz, miembro del pueblo kankana-ey igorot de la región de la Cordillera en Filipinas y ex relatora especial de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas.

La líder juvenil sobre el clima, Ineza Grace, dijo que las mujeres y los jóvenes de las zonas rurales son los que se enfrentan a los mayores impactos climáticos. Afirmó que, mientras que en los países ricos existe una importante ayuda para la recuperación tras los fenómenos meteorológicos extremos, las mismas catástrofes en el Sur global no reciben “ni un dólar”. “Es algo doloroso”, dijo Grace.

Sadra Guzmán considera que hay que matizar esa cuestión, pues el financiamiento climático sí ha incrementado en países en desarrollo, pero ha sido de manera desigual. “En América Latina, países como México y Brasil son los que más recursos han recibido, mientras que otros, como los de Centroamérica y el Caribe, reciben menos”.

“Entonces, sí ha habido un flujo de financiamiento, pero la pregunta importante es: ¿esos recursos han llegado a dónde se requiere? La respuesta es no”.

La consecuencia de que decenas de personas vulnerables y pobres no reciban suficiente financimiento es un efecto negativo en la salud pública, como el aumento de enfermedades, tanto infecciosas como no transmisibles, a causa del cambio climático.

Los mosquitos que transmiten la malaria pueden vivir y reproducirse en nuevas zonas, mientras que la contaminación está afectando a la salud pulmonar, dijo Martin Muchangi, especialista en agua, saneamiento e higiene de Amref Health Africa -miembro del Grupo de Trabajo OMS-Sociedad Civil para Impulsar la Acción sobre el Clima.

“Un planeta sano es un pueblo sano”, dijo Muchangi. “Las enfermedades tropicales desatendidas, como el tracoma —que requiere agua para mantener una higiene básica—, ocurren por la sequía, porque el agua está disminuyendo en el Sur global”.

La comunidad mundial esperaba erradicar el tracoma para 2020. “Ahora estamos reiniciando la batalla de nuevo. Aunque nos fijamos en 2023, no estoy seguro. Si no hacemos intervenciones serias en torno a la mitigación y adaptación al cambio climático es poco probable que se cumplan esos objetivos sanitarios”, dijo.

Una carta abierta firmada por más de 450 organizaciones que representan a 45 millones de trabajadores sanitarios ha pedido a los líderes nacionales y a las delegaciones de los países de la COP26 que sitúen “la salud humana y la equidad” en el centro de la acción climática.

También desde América Latina distintas organizaciones han lanzado un manifiesto para la COP26. “La discusión del financiamiento a nivel internacional tiene que cambiar, ya no podemos seguir con una discusión condescendiente (los países ricos deben apoyar a los pobres)”, dijo Guzmán.

El financiamiento climático también implica desarrollar nuevas economías. “Invertir en desarrollo tecnológico, que cada vez haya nuevas industrias y nuevos empleos de largo plazo (…) No se trata de apoyar a los pobres sino de que el financiamiento sea transformador, que se asigne donde se necesita”, afirmó.

Este artículo ha sido elaborado por la sección global de SciDev.Net. Con reportero adicional de Aleida Rueda.

Por: SciDev América Latina

Noticiero Científico y Cultural Iberoamericano – Noticias NCC
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