Costa Rica

 

José Flores, un costarricense que, según sus documentos de identidad, tiene 119 años, podría convertirse en la persona más longeva jamás registrada. Vive en Sardinal, en la península de Nicoya, Costa Rica, una de las cinco zonas azules del mundo, reconocidas por la longevidad de sus habitantes.

Su historia ha despertado interés nacional. Recientemente, la presidenta Laura Fernández lo visitó y ordenó construirle una nueva vivienda adaptada a sus necesidades. Viudo desde hace 23 años, padre de ocho hijos y antiguo trabajador agrícola y bananero, Flores pasa sus días rodeado de familiares, en una casa llena de fotografías y recuerdos.

“Él pasa activo, incluso en las tardes a veces nos ponemos a jugar dominó, él ve sus programas, se echa un sueñito aquí en la silla, come a las 10”, relata Hellen Flores, su nieta y cuidadora.

Según recuerda su familia, a los 105 años todavía bailaba, cargaba el machete y salía a trabajar. Aunque actualmente necesita un andador para desplazarse, conserva algunos de sus gustos habituales.

“Él bebe whisky y así. Y sin embargo, hay veces, digo, una vez al año no hace mal, una vez se da un traguito así, al roncito con coca y para que caliente, digo”, comenta su nieta.

La Asociación Península de Nicoya, Zona Azul, impulsa el reconocimiento de su edad ante Guinness World Records. Si se valida su documentación, Flores superaría al japonés Jiroemon Kimura, quien falleció a los 116 años, y quedaría por detrás de la francesa Jeanne Calment, que murió a los 122 años.

El médico Dany Galagarza, quien atiende a Flores, considera que su estado de salud y sus hábitos alimenticios pueden ser factores relevantes para comprender su longevidad.

“Y en el caso de él, la particularidad creo que ha tenido, ha gozado de una vida muy sana, lejos de vicios, una alimentación adecuada en este caso, porque entonces el señor no tiene ni sobrepeso, ni está en grado de desnutrición, como muchos adultos mayores que llegan a estas edades, ¿verdad? Que a veces están un poco bajos de peso, poca musculatura”, explica.

Mientras se reúnen los documentos necesarios para certificar su edad, José Flores continúa su vida en Guanacaste, rodeado de su familia. Cuando le preguntan cuál es el secreto para haber superado más de un siglo de vida, responde con sencillez: trabajar.

 

 

(AFP)