EE. UU.

El número de adictos a las drogas ilegalizadas en todo el mundo ha aumentado, según la ONU, una cuarta parte en la última década. De niño, Peter experimentó con los somníferos de su madre, años más tarde comenzó a tomar morfina y lleva 20 años de adicción al igual que su amigo Martin que consume heroína. “Te olvidas de todo el estrés y demás. Es el único placer que tiene un adicto. Lo hago tres veces al día. Con el tiempo, el efecto es cada vez más débil”, explicó Peter.

Ambos están tutelados por una ONG e intentan dejar los opiáceos con un medicamento sustitutorio, aunque también tienen un efecto similar, pues producen adicción. Durante la pandemia, muchos países cambiaron el acceso al tratamiento con metadona, ahora los pacientes pueden tomarla en casa en vez de ir a la clínica.

Peter, de 51 años, ya ha ido 5 veces a rehabilitación, sin éxito. “Una vez que abusas de las drogas, ya no hay forma de escapar de ellas. Y no soy sólo yo, diría que de 200 personas que he visto en tratamiento, quizá 2 o 3 consiga dejarlo”, compartió Peter.

Según las Naciones Unidas, no sólo hay un aumento de la heroína, sino también un récord en la fabricación de cocaína de casi dos mil toneladas. Desde un mínimo temporal en 2014, la producción se ha duplicado, siendo Europa y Norteamérica los dos principales mercados.

Por primera vez, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, pudo comparar el consumo de drogas entre hombres y mujeres y descubrió una dinámica discriminatoria: como explica la directora de estudios de Oficina Ángela Me: «Las mujeres tienen algunas dificultades para tratarse en comparación con los hombres. Hay un número diferente de desafíos: uno es el estigma y otro la aceptabilidad».

La desigualdad en el acceso al tratamiento se ve en las anfetaminas. La mitad de las consumidoras en todo el mundo son mujeres, pero sólo una de cada cinco personas en tratamiento es mujer.